lunes, 25 de mayo de 2026

Insectos de la Reserva Natural Sanguaré

Caballitos del diablo (Ischnura ramburii) en apareamiento

La reserva natural Sanguaré, situada en el municipio de San Onofre (Sucre, Colombia) alberga una diversidad de insectos muy especial, típica de la región Caribe del país. En sus casi 600 hectáreas de extensión y en un rango de elevaciones que va desde 0 hasta 40 metros sobre el nivel del mar, se han identificado hasta el momento alrededor de 470 morfoespecies de insectos, pertenecientes a 155 familias. Como suele suceder cada vez que se estudian insectos, estas cifras representan apenas una primera aproximación e incluyen sobre todo los insectos más vistosos, más grandes, más comunes, más fáciles de encontrar y de identificar. El número real de especies presente en la reserva sin duda incluye varios miles de especies, muchísimas de ellas con hábitos muy especializados, crípticas, escasas y solo identificables por especialistas, por medio de ejemplares colectados y ayudados por el uso de técnicas moleculares. Aún con estas limitaciones, las observaciones realizadas muestran la gran riqueza de insectos de Sanguaré y permiten conocer muchos rasgos interesantes sobre su vida y relaciones con otros organismos.

A la gran diversidad contribuye el hecho de que la Sanguaré alberga una gran variedad de ecosistemas, que van desde los acuáticos o anfibios como manglares, lagunas y bosques inundables, hasta los terrestres como el bosque seco tropical, sabanas y potreros, sistemas agroforestales y jardines arbolados alrededor de las casas.

Caballito de cara amarilla (Neoerythromma cultellatum)

Aquí es el hogar de insectos como la libélula verde (Erythemis vesiculosa), que al lado del agua o lejos de ella, se posa sobre las ramas de árboles y arbustos, al acecho de otros insectos (¡incluso otras libélulas!) a los cuales caza al vuelo cuando pasan cerca. Del caballito de cara amarilla (Neoerythromma cultellatum) que como un pequeño helicóptero sobrevuela, en medio del calor del día, los bordes sombreados de las lagunas. Del gran saltamonte camuflado Xyleus discoideus, que brinca a nuestro paso, sorprendiéndonos cuando caminamos por el bosque. De mariposas como Eunica malvina, que revolotea rápidamente a nuestro alrededor y se posa luego sobre una hoja cercana, mostrando los diseños como de círculos u “8”s que tiene pintados en la cara inferior de las alas. De las mariposas rechinadoras (Hamadryas), que producen un traqueteo mientras se persiguen y luego se posan cabeza abajo en las cortezas de los árboles. De las grandes y vistosas mariposas amarillas (Phoebis) que toman néctar de las flores de los jardines. De la ocasional mariposa morfo (Morpho helenor), que revolotea perezosamente por las orillas del bosque mientras estamos almorzando. De multitud de hormigas que pululan por todas partes; como las pequeñitas y negras Crematogaster, con su abdomen a la vez ancho y terminado en punta como un corazón, que se asoman por agujeros en los troncos de árboles y recorren las ramas en búsqueda de pequeñas presas y del líquido azucarado de insectos chupadores de savia, que ellas “ordeñan”.

Son apenas una pequeña muestra de los insectos que podremos apreciar en un recorrido por los espectaculares y diversos ecosistemas que alberga la reserva.

Hormigas Crematogaster sobre un aguijón de ceiba

Los primeros estudios sobre los insectos de Sanguaré han sido realizados por la reconocida entomóloga colombiana Marta Wolff. Estos han sido continuados con trabajos de grado realizados en la reserva, por ejemplo sobre insectos carroñeros y mariposas. Así como colectas realizadas durante el desarrollo de cursos de biología que han tenido lugar en la reserva, con bases de datos subidas a SiB Colombia (Cardona et al. 2022, Grisales 2004, Quan et al. 2023, Ríos 2011).

Una buena parte de las observaciones (680 registros, soportados con fotografías) realizadas para la compilación del listado actualizado de insectos de Sanguaré fueron hechas por mí, empezando con unas pocas especies registradas en noviembre de 2023 y luego con registros más sistemáticos en marzo de 2024, octubre de 2024 y julio de 2025. Todos estos registros fueron subidos a la página de especies de la Reserva Natural Sanguaré en la plataforma Naturalista Colombia (iNaturalist). Otros 203 registros adicionales, también subidos a Naturalista por otros 25 usuarios de la plataforma, fueron revisados. Entre estos, destacan especialmente 75 registros de polillas subidas por Valeria Arce y 60 registros, también de polillas, subidos por Blanca Martínez, ambos realizados en junio de 2024. Todos estos registros pueden consultarse aquí: https://colombia.inaturalist.org/projects/biodiversidad-de-la-reserva-natural-sanguare?tab=observations

Para minimizar el riesgo de incluir especies mal determinadas en Naturalista Colombia, se revisaron una a una las especies registradas, dando preferencia a aquellos registros identificados por especialistas en cada grupo de insectos; o comparando los registros con otros identificados por especialistas en otras regiones. Asegurándose en cada caso que el rango de distribución coincidiera con el de cada especie en cuestión. Y excluyendo todos los demás registros que se consideraran de identificación sospechosa o posiblemente errónea.


24 horas

Polillas Eudocima apta y Ascalapha odorata tomando jugos de marañón

Cada insecto tiene su lugar y horario en el bosque de Sanguaré. Durante la noche, escucharemos los coros de distintas especies de grillos, que dan un ambiente tan especial. Caminando y observando con atención, veremos pasar polillas en vuelo veloz, encontraremos una oruga colgando de un hilo o alimentándose de una hoja. Sobre viejos árboles huecos quizás encontremos a los grandes escarabajos tenebrios (Zaphobas sp.), cuyas larvas se alimentan del guano de los murciélagos que allí habitan. Si tenemos suerte, podremos ver alguna fruta con alguna polilla perforadora (Eudocima) posada encima, clavando su fuerte probóscide en ella y chupándola. En compañía, quizás, de alguna gran polilla bruja (Ascalapha odorata), también gran aficionada al jugo de frutas.

Alrededor de las 5:30 am, justo al amanecer, veremos cómo se activan algunos insectos diurnos, mientras los nocturnos se dirigen a sus escondites. En este momento llegan volando a la planta de verbena o rabo de alacrán (Heliotropium indicum) varias polillas diurnas, pequeñitas y de bellos colores: Pheia utica, Poliopastea auripes, Rhynchopyga flavicollis y Uranophora leucotelus; todas ellas toman néctar de esta hierba, el cual contiene alcaloides de pirrolizidina, con el fin de acumular en sus cuerpos esta sustancia química tóxica y volverse así ellas mismas incomibles para los depredadores.

Mariposa Aides dysonii tomando néctar de heliconia

A las 7 am, con el sol ya empezando a calentar, las flores de heliconia (Heliconia psittacorum) plantadas en el jardín atraen a las veloces mariposas Aides dysoni, que con su larga trompa toman su néctar. A esta hora también, en los campos y bordes de camino donde abunda la planta de arruinarrico o escoba blanca (Melochia parvifolia), las flores de esta son visitadas por abejas solitarias del género Centris.

A las 8 am ya están plenamente activas muchas de las mariposas diurnas.

Entre 9 y 11 am, los grandes abejorros carpinteros (Xylocopa) visitan con potente zumbido las flores de arruinarrico.

Luego de las 11 am y alrededor de mediodía se observa en prados a la pequeña polilla diurna Syngamia florella revoloteando con rápidos aleteos cerca del suelo, visitando flores para tomar su néctar.

Polilla diurna (Syngamia florella)

En la tarde, tipo 3 pm, he visto a una grande y bella abeja negra con una banda azul metálico en el abdomen (creo que puede ser del género Mesoplia), visitando flores de arruinarrico.

Entre 5 y 6 pm se activan las diminutas moscas de la familia Ceratopogonidae, que empiezan a picarlo a uno con insistencia, produciendo una notoria irritación. Es la hora de descansar por una hora en el cuarto para alejarse de ellas. Luego de las 6 pm vuelven los sonidos de la noche, los grillos empiezan a cantar e inicia la hora de tantos seres que se mueven en la oscuridad.


Un recorrido por el año

La Reserva natural Sanguaré está situada en una región fuertemente estacional. Durante cinco meses al año, desde diciembre hasta abril, hay una larga sequía en la cual los árboles del bosque se quedan sin hojas, la hojarasca se pone crujiente y el pasto se amarillea. En estos meses secos algunos árboles (como los polvillos y robles de la Costa) tienen floraciones espectaculares. En abril se anuncian las primeras lluvias, pero es realmente en mayo cuando empieza a llover. Entonces el bosque reverdece rápidamente, adquiriendo la apariencia de una selva exuberante. Los charcos y las lagunas se llenan de agua, aumenta la oferta de frutos. En octubre y noviembre las lluvias alcanzan su máximo, para luego caer rápidamente en diciembre, cuando la región empieza a secarse de nuevo.

Estas temporadas influyen intensamente en la composición de las especies presentes en la reserva y en su comportamiento. Muchos insectos son visibles solo durante ciertas temporadas del año, para luego desaparecer meses después, bien sea porque se han marchado o, más frecuentemente, porque aguardan la siguiente estación favorable ocultos, a menudo en forma de huevos, larvas o crisálidas, entre la hojarasca, bajo cortezas, en troncos huecos y otros refugios.

Chinches Dysdercus bimaculatus en apareamiento

Así, es en la temporada de sequía, entre febrero y abril, que puede verse el espectáculo natural de miles de larvas de una polilla del complejo Eulepidotis micca devorando las hojas tiernas de alguna gran ceiba, causando, al hacerlo, un sonido como de llovizna con todos los pedacitos de hojas y excremento que caen desde lo alto del árbol.

También es en esta misma temporada seca cuando se ven las mayores poblaciones de chinches Dysdercus bimaculatus en el suelo bajo los árboles de camajón (Sterculia apetala), tanto adultos apareándose, como ejércitos de ninfas en distintas etapas de desarrollo, alimentándose de la capa oleaginosa que recubre las semillas de este árbol (evento que fue muy bien descrito para la zona de Turbaco por Fajardo, 2013).

En mayo, con el inicio de las lluvias, surgen grandes poblaciones de insectos. Tanto así que, para los habitantes locales, este mes es conocido como el “mes de la mosca”. Dicen ellos que hay tanto mango caído en el suelo, que todo se llena de moscas. Y que estos son los meses donde hay más “plaga”.

En junio se encuentran abundantes cuerpos fructíferos de hongos en el bosque. Es un buen mes para buscar en ellos a los insectos especializados en vivir en las setas, como los pequeños escarabajos endomíquidos y erotílidos y moscas drosofílidas.

Desde finales de la temporada lluviosa y comienzos de la seca, entre noviembre y enero, es cuando más se ven, encima de los arbolitos cultivados de azuceno o frangipán (Plumeria rubra), las vistosas orugas de la gran polilla Pseudosphinx tetrio, las cuales están marcadas como si imitaran a una venenosa coral “rabo de ají”: con bandas crema alrededor de su cuerpo y la cabeza y extremo posterior de color rojo.

Son apenas unos pocos ejemplos que muestran los cambios que pueden tener las comunidades de insectos a lo largo del año. De modo que para poder apreciar la increíble diversidad de especies que tienen los ecosistemas del Caribe colombiano, tenemos que vivir allí. ¡O volver muchas veces, en diferentes temporadas!


Especies endémicas

Hasta el momento se han identificado dos especies endémicas de Colombia en Sanguaré: el insecto palo Pseudophasma menius y la hormiga Pogonomyrmex mayri. Sin duda, cuando se puedan identificar en forma más precisa muchas otras especies de la reserva, se hallarán más especies exclusivas de Colombia presentes en el lugar.


Dónde crían las especies

SUELO

Avispa de la arena (Bicyrtes variegatus)

Los suelos son ecosistemas enteros, repletos de especies, y en ellos los insectos forman comunidades muy importantes. La hojarasca y otra materia orgánica que se deposita y descompone aquí es consumida por animales como termitas, colémbolos, cucarachas y larvas de ciertas moscas. Bajo tierra, larvas de cucarrones o escarabajos consumen materia orgánica y raíces de plantas. También bajo tierra, ninfas de chicharras clavan su pico en raíces, de las que extraen savia para alimentarse.

Poblaciones inmensas de estos y otros invertebrados detritívoros y herbívoros atraen, por supuesto, a numerosos depredadores, que los consumen. De lejos, el grupo más importante de depredadores en el suelo son las hormigas. 

Una hormiga con una dieta distinta a las demás es la hormiga arriera o cortahojas (Acromyrmex). Ejércitos de estas hormigas llevan al gran nido situado bajo tierra enormes cantidades de hojas cortadas de todo tipo de plantas, desde grandes árboles hasta hierbas. Allí, las compostan en cámaras especiales y sobre esta materia orgánica crían un hongo especial, que es el único alimento de toda la colonia. Estas hormigas, a pesar de los daños que pueden causar a la agricultura, también mejoran mucho los suelos degradados, aflojándolos con sus excavaciones y llenándolos de abono, por lo que en últimas su presencia es benéfica para los ecosistemas nativos.

Trampas en forma de cráter de hormigas león (Myrmeleontidae)

El suelo también es un lugar de cría para insectos que cavan en él sus galerías e instalan allí sus nidos, aprovisionándolos de alimento. Como abejas solitarias; avispas cazadoras de arañas; y otras como la avispa de la arena (Bicyrtes variegatus) que captura y paraliza chinches con el veneno de su aguijón y los almacena para que sus larvas los consuman; y la avispa cazadora de larvas de escarabajos (Dielis).

En sitios secos y arenosos, por ejemplo alrededor de las casas, a orillas de las vías y cerca de la playa, es muy interesante observar centenares de pequeñas depresiones circulares en el terreno, como si fueran cráteres en miniatura. Son las trampas hechas por las larvas de “hormigas león” (Myrmeleontidae). Cuando una hormiga o algún otro pequeño insecto cae en una de ellas e intenta salir, los granos de arena que hace rodar hasta el fondo del embudo alertan a su constructora, una larva de hormiga león enterrada en el suelo en el centro del mini cráter. Entonces, la larva de hormiga león “bombardea” a su presa con chorros de arena, haciéndola perder el equilibrio y caer al fondo de la trampa, donde la agarra con sus grandes mandíbulas y la arrastra a las profundidades, donde la devora. Son dramas de la vida que suceden en todo momento a nuestros pies y que, si somos observadores, podemos apreciar agachándonos un rato y mirando qué ocurre en el suelo.


AGUA

Libélula verde (Erythemis vesiculosa)

Sanguaré, rico en lagunas, también alberga poblaciones numerosas de insectos acuáticos. Entre ellos las libélulas y caballitos del diablo que, en su etapa juvenil, son feroces ninfas que viven en el agua dulce y son depredadoras de otros pequeños animales. La especie más abundante de este grupo en la reserva es el caballito del diablo Ischnura ramburii, que una vez adulta se aleja del agua y permanece posado sobre la vegetación a baja altura, volando para atrapar pequeños insectos. Centenares de ejemplares de este caballito del diablo pueden encontrarse juntos a baja altura, en los bordes donde la vegetación se encuentra con la playa, donde salen a volar a nuestro paso. Otra especie fácil de ver en la reserva es la libélula verde (Erythemis vesiculosa) que también de adulta se aleja del agua y se la observa posada sobre la vegetación de matorrales y árboles dispersos en potreros. También libélulas que posiblemente sean migratorias, que aparecen en grupos que revolotean a varios metros de altura del suelo en horas calurosas del día.

En el agua crían zancudos (Culicidae) y moscas quironómidas, cuyas larvas son filtradoras de organismos pequeñísimos como bacterias, protozoos y algas. Estas larvas son un alimento importante para muchos animales acuáticos. Aparte de las larvas de libélulas y caballitos del diablo mencionadas antes, otros depredadores acuáticos incluyen escarabajos acuáticos (Hydrophilidae) y las grandes chinches acuáticas (Belostomatidae). Encima de la superficie del agua caminan los “patinadores” (Gerridae) que son depredadores de insectos que caen al agua.

Un hábitat asociado al agua es la vegetación flotante de las lagunas. Aquí se encuentran dos especies de polillas muy interesantes. Una de ellas Samea multiplicalis, cuyas orugas se alimentan de plantas como taruya o buchón (Pontederia), lechuga de agua (Pistia) y helechos flotantes (Azolla, Salvinia). La otra, Elophila gyralis, cuyas orugas barrenan los pecíolos de los lirios de agua (Nymphaea).


PLANTAS

La bella Adelpha iphiclus, cuyas orugas se alimentan de rubiáceas

El mundo vegetal constituye uno de los sitios de cría más importantes para muchos insectos. Entre los herbívoros que más destacan están las orugas de multitud de mariposas y polillas. Hay ciertas especies que solo se alimentan de unas pocas plantas relacionadas cercanamente entre sí; a estas especies se las denomina oligófagas. Otras especies de orugas, por el contrario, pueden comer una gran variedad de plantas no estrechamente emparentadas; estas son conocidas como polífagas.

Ejemplos de familias de plantas presentes en Sanguaré y las orugas que atraen incluyen:


Apocináceas (familia de los bejucos lechosos, copa de oro y florón o azuceno). De plantas de esta familia se desarrollan orugas de algunas mariposas (Danaus, Mechanitis polymnia) y de ciertas polillas esfíngidas (Callionima, Erinnyis crameri, Phryxus caicus, Pseudosphinx tetrio).

Euforbiáceas (familia de la ceiba de leche, ñipi-ñipi y yuca). De plantas de esta familia se alimentan orugas de mariposas como las rechinadoras (Hamadryas), Dynamine postverta, Eunica malvina, Fountainea, Hypna clytemnestra, Memphis y Mestria hersilia; también polillas como Phoenicoprocta.

Mariposa (Eunica malvina)

Fabáceas (familia de los bichos, campanos, fríjoles, matarratón, orejeros y trupillos). De plantas de esta familia se alimentan muchas especies de orugas, incluyendo las de las mariposas amarillas (Phoebis), Cogia calchas y Melanis electron; y las de polillas crámbidas (Maruca), erébidas (Ascalapha odorata, Azeta rhodogaster, Coenipeta bibitrix, Epitausa coppryi, Lesmone, Melipotis, Metria subrosea, Utetheisa ornatrix, Zale obsita), notodóntidas (Hapigiodes, Nycterotis) y satúrnidas (Syssphinx).

Malpigiáceas (familia de los mantecos y noro). De plantas de esta familia se alimentan orugas de algunas mariposas (Chiothion, Sostrata) y polillas (Lepidodes limbulata).

Malváceas (familia del camajón, ceibas, guásimo, escobas, majagua y tolúa). De plantas de esta familia se alimentan orugas de mariposas (Antigonus erosus, Burnsius, Heliopetes) y polillas (Lirimiris lignitecta y especies de los complejos Truncaptera truncata y Eulepidotis micca).

Moráceas (familia de los guáimaros, higuerones, copeyes, suanes y matapalos). De plantas de esta familia se alimentan orugas como Ammalo helops, Colla rhodope, Hemerophila arcigera, Ornarantia amphiodesma y Tortyra. Orugas de Azochis gripusalis barrenan sus ramitas.

Rubiáceas (familia de la jagua, mariangolas y noni). De plantas de esta familia se alimentan orugas de mariposas del género Adelpha y polillas como Pyrausta, Samea, Syngamia, Aellopos y Xylophanes.

Sapindáceas (familia del mamón y los bejucos ojo de venado y bejuco de fuego). De plantas de esta familia se alimentan orugas de algunas mariposas (Nica flavilla) y polillas (Elasmia schausi, Lepasta bractea, Neophisma tropicalis).


Saltamontes (Xyleus discoideus)

Otros insectos comedores de plantas y que crían sobre ellas incluyen saltamontes (p. ej. Abracris flavolineata, Amblytropidia, Omalotettix obliquus, Schistocerca, Xyleus discoideus, Proscopiidae), ciertos escarabajos (p. ej. Curculionidae, Chrysomelidae – incluyendo los Bruchinae que son importantes consumidores de semillas) y larvas de ciertas moscas (p. ej. Cecidomyiidae, Tephritidae). También hay que añadir a la lista de herbívoros a muchos chupadores de savia, por ejemplo cigarritas (Cicadellidae), insectos espina (Membracidae), grajos (Pentatomidae) y los grandes y bellos chinches de la familia Coreidae (p. ej. Hypselonotus fulvus, Hypselonotus interruptus, el complejo Leptoglossus stigma, Melucha quatrivittis y Spartocera), los cuales pueden tomar savia o también jugo de los frutos y semillas.

Por último, podemos mencionar a los insectos que crían sobre la vegetación pero no se alimentan de plantas, sino que más bien son depredadoras: por ejemplo mantis, chinches asesinas, ciertas hormigas, avispas y larvas de moscas Syrphidae.


HONGOS

Moscas Drosophilidae sobre un hongo

Estos son un sitio de cría muy especial para ciertos grupos de insectos que, de hecho, rara vez se encuentran lejos de ellos. Especialmente para escarabajos de las familias Endomychidae y Erotylidae cuyas larvas y adultos suelen encontrarse donde hay troncos u otra materia vegetal en descomposición, donde se alimentan de los hongos que allí crecen.

En hongos también crían pequeñas moscas de la familia Drosphilidae.


MADERA EN DESCOMPOSICIÓN

La madera en descomposición, en forma de ramas y troncos muertos en pie o ya caídos en el suelo, es uno de los elementos claves de un bosque natural y saludable. Es completamente indispensable como sitio de cría y como alimento para larvas de multitud de especies de insectos. Los que, a su vez, alimentan a otros invertebrados y a animales como lagartos, ranas, pájaros carpinteros, monos, etc. 

Escarabajo longicornio (posiblemente Colobothea)

Entre las larvas que crecen en madera muerta destacan las de muchas especies de escarabajos, por ejemplo escarabajos longicornios (Cerambycidae), familia que en Sanguaré incluye especies tan espectaculares como Macrodontia cervicornis, uno de los mayores del mundo, de hasta 16 cm de longitud, incluyendo sus grandes mandíbulas.

Otros escarabajos que crían entre la madera muerta incluyen, por ejemplo, representantes de las familias Scarabaeidae (p. ej. Macraspis, Pelidnota, Phileurus, Strategus), Brentidae, Eucnemidae, Passalidae, etc.


OTRA MATERIA ORGÁNICA EN DESCOMPOSICIÓN (EXCREMENTOS, CADÁVERES)

Mosca de la carne (Lucilia)

El grupo de insectos que más usa estos sustratos en descomposición para criar es el de las moscas. En cadáveres por ejemplo, especies de Calliphoridae (Chloroprocta, Chrysomyia, Lucilia) y Sarcophagidae (incluyendo la gran mosca Peckia). También se alimentan de cadáveres los escarabajos de la familia Dermestidae.

Alimentándose de excrementos están las larvas de diversas moscas como Calliphoridae, Muscidae, Sarcophagidae y Sepsidae. Uno de los grupos más vistosos de insectos que se alimentan en excrementos de mamíferos son los escarabajos estercoleros (p. ej. Dichotomius, Onthophagus).

En materia vegetal en descomposición (incluyendo ramitas, hojas, flores, frutos) cría una amplia variedad de moscas (por ejemplo de las familias Drosophilidae, Richardiidae, Stratiomyidae, etc.)


CAVIDADES

Escarabajo tenebrio (Zophobas sp.)

En el interior de agujeros en rocas y troncos de árboles se encuentran ciertos insectos adaptados a vivir ocultos en la oscuridad. Entre ellos están las cucarachas, que incluyen especies tan vistosas como las grandes Blaberus sp., así como otras de menor tamaño.

Una especie muy interesante asociada a agujeros en troncos muertos donde anidan colonias de murciélagos es el gran escarabajo tenebrio (Zophobas sp.), cuyas larvas viven entre el guano de los mamíferos, alimentándose de él. En la noche, es posible ver a los adultos parados en la corteza del árbol que les sirve de hogar y sitio de cría.

En cavidades de troncos crían algunas especies de abejas y avispas.


INVERTEBRADOS

Avispa parasitoide (Chalcididae)

Las larvas de insectos parasitoides se desarrollan en el interior del cuerpo otros invertebrados, a los que van devorando por dentro, usualmente causando su muerte. Suena a película de terror, pero es gracias a este tipo de controladores naturales que las poblaciones de orugas y otros insectos que devoran la vegetación se mantienen bajo control. Sin ellas, las plantas serían devoradas y el balance natural de los ecosistemas correría peligro. Entre los parasitoides más importantes se cuentan avispas (que aún no han sido estudiadas en Sanguaré, pero con toda probabilidad incluyen aquí representantes de las diversas familias Braconidae e Ichneumonidae). También se pueden mencionar aquí las diminutas avispas del grupo de los calcidoideos, algunas de las cuales se especializan en atacar huevos de insectos, de los cuales se alimentan.

Otro grupo muy importante de insectos parasitoides son ciertas moscas, especialmente de la familia Tachinidae, que, dependiendo de las especies, atacan orugas, larvas de escarabajos, o también ninfas de grillos y chinches.


Insectos comunes

Chinche asesina (Apiomerus lanipes) con su presa

Algunos ejemplos de insectos que es frecuente encontrar en Sanguaré, junto a algunos datos interesantes sobre su vida siguen a continuación.

Apiomerus lanipes – Una de las así llamadas “chinches asesinas”, su dramático nombre no indica que sea en modo alguna peligrosa para los seres humanos. Más bien, se debe a que es un insecto depredador, que permanece al acecho, inmóvil entre la vegetación. Cuando un insecto se posa cerca de ella, la chinche lo agarra con sus patas y le clava su pico, inyectándole una saliva letal, que licúa el interior de su presa. Luego, procede a tomarse el contenido.

Hypselonotus fulvus – Esta bonita chinche parece como si tuviera puesto un chaleco tejido de colores naranja, crema y negro. Al igual que otros miembros de su familia, se alimenta de una dieta líquida clavando su pico en ciertas plantas para tomar su savia; y en frutos, para tomar sus jugos.

Heliconius erato – Esta bella mariposa negra con una banda roja en cada ala anterior revolotea en forma tranquila, con aleteos poco profundos, desde temprano en la mañana. Frecuenta sitios algo sombreados en claros y bordes de bosque y le gusta visitar las flores de venturosa (Lantana) en el jardín de mariposas. Pone sus huevos en trepadoras de la familia del maracuyá (pasifloráceas), que son las únicas hojas de las que se alimentan sus orugas.

Syngamia florella – Esta polilla diurna pequeñita, atractiva por su coloración naranja y negra, se observa volando con rápidos aleteos muy cerca del suelo en campos abiertos, donde visita flores de algunas hierbas para tomar su néctar. Pone sus huevos en plantas de la familia de las rubiáceas, por ejemplo especies de Spermacoce.

Escarabajo (Griburius sulcipennis)

Griburius sulcipennis – Al caminar por el bosque de pronto vemos un pequeño escarabajo llegando en un corto vuelo o posado entre la vegetación. Al acercarnos a mirarlo en detalle, vemos su atractivo diseño que combina negro y rojo. Tanto los adultos como las larvas se alimentan de hojas de plantas. La especie pertenece a un grupo conocido como los escarabajos de estuche, porque las larvas construyen con sus propios excrementos un refugio que, en forma análoga a una concha de caracol, les sirve de protección y en el cual terminan pasando también su etapa de crisálida, antes de convertirse en adultas.

Dielis sp. – Esta interesante avispa solitaria tiene un modo muy particular de criar a su descendencia. La hembra busca larvas de escarabajos, a las que paraliza con su aguijón. Encima de cada una pone un huevo; al emerger, la larva de la avispa se alimenta de la larva del escarabajo. En Sanguaré es fácil observar a las avispas adultas visitando flores de escoba blanca (Melochia parvifolia).

Polistes myersi – Bajo las hojas de algunas plantas podemos ver los pequeños nidos de esta avispa, conformados por celdas hexagonales. Los adultos los construyen masticando madera y mezclándola con su saliva, con lo que logran una especie de papel o cartón. Luego de poner los huevos, las larvas son alimentadas con orugas y otros insectos que cazan las avispas adultas. Como son grandes cazadoras, cumplen un papel muy importante en los ecosistemas como controladoras de plagas.

Abeja de las orquídeas (Euglossa) libando flor de verbena

Euglossa sp. – Como si fueran joyas voladoras, estos insectos, conocidos como abejas de las orquídeas, son de los más emblemáticos de las regiones tropicales de Centro y Sudamérica. Los machos recolectan perfumes en cortezas de árboles, excrementos de animales y ciertas flores, incluyendo orquídeas, de las cuales son polinizadores esenciales. Estos perfumes les sirven luego para atraer a las hembras. En Sanguaré es fácil verlas desde temprano en la mañana, tomando néctar de flores de verbenas y lantanas en el jardín de mariposas.

Trigona fulviventris – Una de las así llamadas “abejas sin aguijón” o meliponas. Esta especie, común en la región andina y el norte del país, es fácil de reconocer por su abdomen de color amarillo. Vive en colonias en nidos construidos en una cavidad en el suelo o en la base de un tronco. En general es tranquila y es una muy importante polinizadora de una amplia variedad de flores presentes en los ecosistemas de clima cálido y templado de Colombia.

Las feroces hormigas Eciton burchellii

Eciton burchellii – Las conocidas hormigas “rondas”, que marchan en ejércitos inmensos, recorriendo la hojarasca del bosque como si fueran un río interminable. Son hormigas nómadas, que no construyen un hormiguero, sino que van cambiando constantemente de lugar. Los “soldados” son notablemente más grandes que el resto de hormigas que hay en las filas, destacando por su gran cabeza blanca y poderosas mandíbulas. A su paso, los ejércitos de esta especie van devorando cualquier animal que no puede huir, incluyendo todo tipo de arañas, insectos, otros invertebrados e incluso algunos vertebrados.

Taurhynchus sp. – Esta robusta mosca es una poderosa depredadora. Se posa sobre la vegetación y espera a que pase volando algún otro insecto, quizás una abeja u otra mosca. Entonces, en veloz vuelo, se lanza sobre ella y la agarra en vuelo. Luego, con su pico, le inyecta su saliva que contiene toxinas y a la vez disuelve el interior de su presa. Tras lo cual consume el líquido resultante.

Mosca Taurhynchus sp.

Ptecticus testaceus. Esta bella mosca de ojos con brillo azulado se encuentra ampliamente distribuida por las regiones tropicales de Centro y Sudamérica. Pone sus huevos en frutos en descomposición, de los que se alimentan sus larvas (por ejemplo, en mangos caídos en el suelo). Los adultos se alimentan de néctar de algunas flores.

Toxomerus sp. – Una mosca que tiene la capacidad de mantenerse suspendida en el aire como un helicóptero. Vuela cerca del suelo en prados y jardines bien soleados, donde visita una amplia variedad de flores de pequeño tamaño, incluyendo las de muchas plantas arvenses. Sus larvas viven entre las plantas, donde se alimentan de pulgones, contribuyendo así al control de plagas.


Literatura citada

Cardona-Duque, J., Flórez-V, C., Idárraga, M., Bota-Sierra, C.A., Alzate-Basto, L.E., Quan-Young, L.I., 2022 Libélulas (Odonata) de la Reserva Natural Sanguaré recolectadas en el marco de los cursos de Zoología y Ecología de Poblaciones de la Universidad CES. Base de datos en el SiB Colombia: URL: https://ipt.biodiversidad.co/sib/resource?r=odonata_sanguare2022_uces&request_locale=es

Fajardo Gutiérrez, F. 2013. Interacción entre las semillas de Sterculia apetala (Jacq.) H. Karst y hemípteros del género Dysdercus en el Jardín Botánico Guillermo Piñeres de Cartagena. Tesis de posgrado, Biología. Departamento de Biología, Facultad de Ciencias, Universidad Nacional de Colombia, Bogotá. 94 pp.

Grisales, D. 2004. Estudio de la sucesión de insectos carroñeros en bosque seco tropical, Reserva Natural Sanguaré, Sucre-Colombia. Trabajo de Grado, Instituto de Biología, Facultad de Ciencias Exactas y Naturales, Universidad de Antioquia. Medellín.

Quan Young, L.I., Cardona Duque, J., Vélez Naranjo, M.C., Alzate Basto, L. E., Ossa Yepes, M., Ramírez Henao, A.P., Agudelo Zapata, M.C., Restrepo Cortes, E. 2023. Curso Zoología - Universidad CES. Base de datos en el SiB Colombia. URL: https://ipt.biodiversidad.co/permisos/resource?r=zoologia_informe_17

Ríos Marín, L.I. 2011. Riqueza y diversidad de las mariposas diurnas (Papilionoidea y Hesperoidea) en un Bosque seco tropical (Sucre, Colombia). Trabajo de grado, Instituto de Biología, Facultad de Ciencias Exactas y Naturales, Universidad de Antioquia. Medellín.


Gorgojo de trompa corta (Naupactini) - Un herbívoro muy común en Sanguaré



martes, 21 de abril de 2026

Movimientos recientes de las aves - La mirla parda

Mirla parda (Turdus grayi) en Jardín Antioquia - Feb 2021

Otra especie de ave que en los últimos años ha venido extendiéndose rápidamente en Colombia es la mirla parda (Turdus grayi). Esta mirla, de color café con un característico pico amarillo, es una de las aves urbanas comunes en Centroamérica y ha sido declarada Ave Nacional de Costa Rica, donde se la conoce como “yigüirro”. Vive en zonas arboladas y en parques, donde, igual que otras mirlas, se alimenta de frutos y baja al suelo para recoger lombrices, caracoles y otros animales pequeños.

En la guía de aves de Colombia de Hilty y Brown, publicada en el año 1986, se ve cómo hacia finales del siglo XX la especie estaba limitada al norte del país, desde La Guajira hasta el sur de Bolívar y la región de Urabá. El rango altitudinal que se menciona para la especie en aquel entonces subía hasta 300 m de elevación. En mi mente yo la tenía registrada como una especie del Caribe. Y de aquí mi sorpresa cuando en el año 2021 vi un ejemplar a 2000 m de elevación en Jardín, Antioquia. Para mí, la sorpresa fue tan grande como si hubiera visto un pelícano en la cordillera. Una vez más, mi segunda sorpresa vino del hecho de que a algunas personas con las que hablé de este avistamiento les pareció “normal”; el ave no era escasa en la región y había muchos más registros en áreas vecinas. ¿En qué momento, pensé, un ave recién llegada a una región se vuelve regular y los habitantes locales dejan de percatarse de que antes (incluso hace tan poco tiempo como unas décadas) no existía allí?

Como a mi no me parece “normal” y en vista de que no he encontrado casi nada escrito sobre la ampliación del área de distribución de esta especie en Colombia, me puse a investigar un poco sobre ella. Por los registros que existen, parece que la mirla parda empezó a extenderse desde el Caribe hacia las montañas de Antioquia desde finales del siglo XX o comienzos del XXI. Y desde hace unas dos décadas ya está establecida en las laderas de las cordilleras de este departamento, en particular aquellas que miran hacia el valle del río Cauca. En el año 2011 fue registrada en Quindío; en 2012 en Risaralda; en 2020 en Valle del Cauca (Arbeláez-Cortés et al. 2011, López-Ordóñez et al. 2013, Cárdenas et al. 2020).

En la plataforma iNaturalist los primeros registros confirmados de esta especie para los distintos departamentos muestran su avance hacia el interior del país: Antioquia, 2011; Caldas, 2014; Risaralda 2015; Quindío, 2020; Valle, 2024. Pero a pesar de los muchos registros, estos (al igual que los de eBird) deben tomarse con precaución pues la mirla parda suele ser confundida con otras especies del mismo género (por ejemplo Turdus ignobilis). Así, una multitud de registros en estas plataformas que señalan la presencia de la mirla parda en Cundinamarca no parecen tener sustento y posiblemente son confusiones con otras especies parecidas. De todas formas, la mirla parda posiblemente terminará llegando tarde o temprano a Cundinamarca, entrando aquí por la región del Magdalena Medio.

Para concluir, resulta interesante notar que, igual que con el caso de la maría mulata, la mirla parda también se está expandiendo en el extremo norte de su área de distribución, en Texas (Brush & Conway 2012). Son casos que lo dejan a uno pensando. ¿Qué tienen estas especies, en sus adaptaciones, en sus estilos de vida, que favorecen su increíble aumento y expansión de sus poblaciones, mientras que otras aves, incluso especies propias de ambientes transformados, no experimentan cambios tan notables o incluso disminuyen? Son preguntas que, si buscamos responderlas, pueden abrirnos nuevos horizontes, puntos de vista y, por supuesto, nuevas preguntas. Siempre y cuando nos animemos a buscarlas, viendo el mundo como una fuente siempre constante de sorpresas y no como algo estático o “normal”.


Literatura citada

Arbeláez-Cortés, E., Marín-Gómez, O.H., Duque-Montoya, D., Cardona-Camacho, P.J., Renjifo, L.M., Gómez, H.F. 2011. Birds, Quindío Department, Central Andes of Colombia. Check List 7 (3): 227-247.

Brush, T., Conway, M.H. 2012. Range expansion of Clay-colored Thrush (Turdus grayi) in Texas. North American Birds 65: 700-703.

Cárdenas, G., Ramírez-Mosquera, D., Eusse-González, D., Fierro-Calderón, E., Vidal-Astudillo, V., Estela, F.A. 2020. Aves del departamento del Valle del Cauca, Colombia. Biota Colombiana 21 (2): 72-87.

López-Ordóñez, J.P., Cortés-Herrera, J.O., Páez-Ortiz, C.A., González-Rojas, M.F. 2013. Nuevos registros y comentarios sobre la distribución de algunas especies de aves en los Andes Occidentales de Colombia. Ornitología Colombiana 13: 21-36.


domingo, 19 de abril de 2026

Movimientos recientes de las aves - La maría mulata

María mulata (Quiscalus mexicanus) - Macho

Cuando conocí a los 9 años de edad el mundo de las guías de campo para la identificación de las aves, quedé encantado estudiando los mapas de distribución de las especies. Me pasaba horas mirándolos y aprendiendo en qué lugares se podía encontrar cada especie. Aprendí mucho. Pero también, por repasar demasiado la misma información y por ser yo aún muy joven y no haber podido experimentar en forma directa el paso de las décadas, llegué a adquirir la falsa impresión que lo que aparecía en estos mapas era estático. El tiempo me ha mostrado lo asombrosamente equivocado que estaba. Con los años vi aves llegar a regiones donde se suponía que no debían vivir. Vi otras desapareciendo. Mientras otras especies se fueron desplazando a elevaciones progresivamente mayores. En algunos casos he podido ver cómo aves desaparecidas hace décadas de una región han estado regresando y repoblándola de nuevo.

Todo esto me ha llevado a ver ahora los mapas de distribución apenas como una fotografía de algo que está pasando en un momento dado. Lo que aparece en ellos pudo haber sido diferente hace cien años y sin duda será diferente en otros cien. Muchos de los movimientos más sorprendentes que están teniendo las aves en Colombia están ocurriendo frente a nuestras narices, pero aun así algunos están pasando casi inadvertidos y poco estudiados, incluso en círculos académicos. Resulta muy importante llamar la atención sobre ellos, ya que estos movimientos nos permiten “leer” directamente las historias de la naturaleza y del estado del mundo en el que vivimos. Espero que la mención de algunos ejemplos nos lleve a notar mejor estos cambios y a estudiarlos en más detalle. Ojalá que también lleguemos a percibir en todos estos cambios, independientemente de si nos parecen positivos o negativos, la palpitación de un mundo vivo, que nunca permanece el mismo.

Aquí, la historia de la maría mulata (Quiscalus mexicanus).


De las costas al interior

María mulata - Hembra

Confieso que las primeras veces que leí sobre esta especie hace más de 35 años en la clásica Guía de las aves de Colombia de Hilty y Brown, viendo su mapa de distribución en el país y leyendo la información que sobre ella aparecía en el libro, pensé que era un ave exclusivamente asociada con las costas marinas. Que si acaso penetraba unos pocos kilómetros al interior del continente. Cuál no sería mi sorpresa cuando en el año 2017 viajé a Ciudad de Guatemala y la vi viviendo y perfectamente adaptada aquí, lejos del mar y a una elevación de 1500 metros. Más sorprendido cuando al manifestar mi sorpresa y señalar a las personas locales que me rodeaban que me parecía un registro muy especial, me di cuenta que a ellos en cambio les parecía normal: las aves eran parte común de la avifauna urbana del lugar. Entonces me puse a estudiar. Y me di cuenta que la maría mulata no es un ave exclusiva costera. O al menos, no en la actualidad. Más bien, ha podido adaptarse y expandirse desde pantanos, manglares, estuarios, lodazales y otros humedales costeros, a una variedad de otros hábitats abiertos en campos, potreros y ciudades, especialmente en cercanías de los humanos.


Expansión desde México

Su nombre científico de Quiscalus mexicanus parece muy bien puesto: el área de distribución antigua de la maría mulata realmente estaba centrada en la costa del golfo de México. Es solo luego de la gran deforestación ocurrida en Centroamérica, especialmente en el curso del siglo XX, que esta ave ha experimentado una gran expansión en la región. En Costa Rica, hasta comienzos del siglo pasado se encontraba solo a lo largo de la costa Pacífica. Luego se fue expandiendo hacia el interior del país y ya para los años 60s del siglo XX llegó a las tierras bajas de la vertiente del Caribe.

La maría mulata también está avanzando hacia el norte. A comienzos del siglo XX se extendía solo hasta el sur de Texas. Para 1950 la especie ya había establecido en Nuevo México y Arizona. En una década más colonizó Louisiana y Oklahoma. Desde entonces ha estado viajando cada vez más al norte, donde ya anida en Nebraska e Iowa (Dinsmore & Dinsmore 1993). Ejemplares ocasionales se registran con cierta regularidad en el sur de Canadá.


Avances en Colombia

En Colombia, uno de los primeros registros que se conoce bien adentro en el país corresponde a un ejemplar colectado en 1970 en la laguna de Pedro Palo, Tena, Cundinamarca (Chaparro et al. 2018).

En los últimos 10 a 15 años, la maría mulata ha empezado a penetrar cada vez más al interior de Colombia, en un evento de expansión que parece haberse estado acelerando desde el año 2020. En particular, se ha establecido en las montañas de Antioquia. En febrero de 2026 cuando estuve visitando el municipio de Ríonegro, arriba de Medellín, pude ver que ya es un ave residente y común allí. También empieza a ser ya regular en otras poblaciones de Caldas (Manizales, La Dorada), Risaralda (Pereira), Quindío (La Tebaida), Valle (Tuluá), Cauca (Popayán) y Tolima (Ibagué). Hace unos pocos años vi mi primer ejemplar en las afueras de Bogotá, en Funza. Indudablemente la especie no se quedará quieta. Igual que su pariente, el tordo llanero (Quiscalus lugubris), se irá expandiendo a cada vez más regiones, posiblemente hasta ocupar buena parte del país, en todos los climas desde el nivel del mar hasta 3000 m de elevación. ¡Muy pronto ya no tendremos que ir a la playa para que una maría mulata se coma nuestro desayuno!


Literatura citada

Chaparro-Herrera, S., Lopera-Salazar, A., Stiles, F.G. 2018. Aves del departamento de Cundinamarca, Colombia: conocimiento, nuevos registros y vacíos de información. Biota Colombiana 19 (1): 160-188.

Dinsmore, J. & Dinsmore, S.J. 1993. Range expansion of the Great-tailed grackle in the 1900s. Journal of the Iowa Academy of Sciences 100 (2): 54-59.

domingo, 28 de septiembre de 2025

Conversaciones entre los Andes y la Amazonía - Parte 2 - La migración en el agua

Dorado (Brachyplatystoma rousseauxii) - Cool critter channel - 2025
En un mundo tan variado, lleno de tantos matices y diferencias, me gusta ir buscando las conexiones y afinidades. Incluso las que pueda haber entre lugares, seres y personajes que parecieran tener poco en común. Como las que pueda haber entre los elevados Andes, donde vivo, y la enorme cuenca del Amazonas, que se extiende al lado de esta cordillera, por la inmensidad del oriente, hasta el océano Atlántico. Son las conexiones entre una Amazonía muchísimo más antigua que las cordilleras. Entre una cordillera que reversó el flujo del río más grande del mundo, cortando su acceso hacia el Pacífico y haciendo que volteara su curso hacia su ruta actual, al Atlántico. Entre unos Andes que han separado, un poco, la gran selva de otras selvas. Entre una cuenca baja desde la que han ido trepando, por millones de años, toda clase de organismos a las nuevas cordilleras, a medida que éstas se levantaban. Entre unos Andes que han enriquecido la cuenca amazónica con inmensas cantidades de sedimentos, que bajan por los así llamados ríos de “aguas blancas”. Entre unos Andes que han añadido una cadena montañosa nueva, para formar, al norte de Sudamérica, una compañera a los viejísimos cerros del escudo guayanés… esas montañas que aún existen, reverberantes de vida, aunque parecieran estar desapareciendo desde hace millones de años. Uno de los seres que conecta estos dos mundos es el gran pez conocido como “dorado” (Brachyplatystoma rousseauxii), que emprende la migración más grande de agua dulce que se conoce en el mundo.

Viajeros en los ríos

Agua y selva - N. Palmer - CIAT - 2011
Entre los pulsos más conocidos en el mundo están las migraciones anuales de las aves, algunas más largas, para escapar de las temporadas invernales de los hemisferios norte y sur. O más cortas, quizás subiendo y bajando por una cordillera para cambiar regularmente de lugar, en búsqueda de sitios adecuados para alimentarse o para criar. Lo que menos personas saben es que bajo la superficie de los ríos también tienen lugar migraciones. Y que una de las más espectaculares ocurre entre los grandes ríos que bajan de las cordilleras andinas y la desembocadura del río Amazonas, en una extensión que abarca miles de kilómetros.

El protagonista es el dorado, un gran bagre cuyos ejemplares más grandes pueden medir casi 2 m de longitud y alcanzar 100 kg de peso (aunque por la sobrepesca, ahora normalmente se encuentran individuos mucho más pequeños). Desde hace mucho tiempo, los pescadores de la Amazonía han notado que algunos peces hacen desplazamientos y que hay períodos regulares donde arriban gran cantidad de ejemplares a una localidad dada, en un fenómeno conocido como “subienda”. Pero sólo recientemente, en los últimos 30 años, los científicos han logrado obtener las pruebas necesarias que confirman estos desplazamientos y dan cuenta de su increíble magnitud. Estas pruebas se han logrado analizando el tamaño y presencia de ejemplares de diferentes edades en distintas localidades y fechas; analizando la composición de los otolitos (estructuras calcificadas presentes en el oído interno de los peces, que pueden guardar señales químicas particulares del curso de agua donde han vivido estos animales); y estudiando su diversidad genética a lo largo de la gran cuenca. Así es como ahora se conoce mejor su gran historia.

A la deriva

Delta del Amazonas visto desde el espacio - NASA - 1991
Cada año, los dorados adultos llegan nadando contra corriente, acercándose a la cordillera de los Andes. Por medio de sentidos que aún no se han estudiado (quizás por el olfato, como otros peces migratorios), cada pez se dirige al tributario que lo vio nacer. Por ejemplo, en Colombia, la población amazónica de estos peces llega a los ríos Caquetá y Putumayo. Allí, los dorados desovan. De los huevos nacen las pequeñas larvas, las cuales se dejan llevar a la deriva por la corriente hasta el canal principal del río Amazonas. Los juveniles se dejan llevar todo el camino, en un viaje que, dependiendo de la región de la Amazonía donde nazcan, puede extenderse entre 3000 a 5800 km, llegando hasta el estuario del río Amazonas, donde el río gigante desemboca en el océano Atlántico. Por la velocidad de la corriente, se estima que, desde que nacen, los pequeños peces tardan entre dos a tres semanas en completar este larguísimo viaje a la deriva.

En el estuario y de regreso

Ya en el estuario, donde las ricas aguas favorecen un gran desarrollo de la vida sumergida, los juveniles dejan de viajar e inician una etapa dedicada al crecimiento, donde se alimentan de otros peces y van ganando rápidamente tamaño y peso. A los 2 o 3 años de edad, ya han crecido mucho. Entonces, llamados por el instinto, inician lentamente su vuelta de regreso. Primero van subiendo hasta la parte baja del canal principal del río Amazonas. Allí permanecen cerca de 1 año más, aprovechando la abundante presencia de peces para alimentarse. Luego de este período, se reúnen en cardúmenes y emprenden el recorrido hacia occidente, nuevamente hacia la cercanía de las cordilleras andinas, de donde descienden las aguas blancas tan ricas en nutrientes que les han dado la vida. Para poner huevos en ellas y repetir el ciclo una vez más.

Récord mundial

Ilustración de un dorado - J. Burkhardt - 1885
El desplazamiento mencionado significa que algunos ejemplares adultos, desde su nacimiento hasta su regreso a su río de nacimiento, pueden haber completado un viaje de hasta 11600 km, logrando así un récord mundial; ésta es, de lejos, la migración más larga de un pez de agua dulce en el planeta entero. Más larga también que la de algunos peces que desovan en ríos y crecen en el mar, como los salmones. Y casi tan larga como la legendaria migración de las anguilas europeas que viajan desde los ríos de este continente hasta el mar de los Sargazos. Una vez desovan, los dorados adultos ya no vuelven a emprender el viaje hasta la desembocadura del río Amazonas; sólo las larvas y juveniles lo harán. Más bien, estos peces adultos emprenden desplazamientos más cortos, aguas abajo, que aún no se conocen en detalle, pero que de todas formas podrían alcanzar 1000 a 2000 km o más de distancia. Desde estos sitios de alimentación, continúan regresando todos los años a su cuenca de nacimiento para reproducirse.

Las amenazas

Estos desplazamientos tan largos convierten al dorado en una especie muy propensa a ir desapareciendo a medida que se construyen diques en la cuenca amazónica. En las últimas décadas, se han ido construyendo cada vez más más embalses en la región, para suplir de electricidad a las ciudades y las industrias, cada vez más hambrientas de energía. Estos proyectos incluyen en su diseño escaleras para peces, con las cuales se busca permitir que estos animales acuáticos puedan continuar sus viajes, superando los diques. Pero su efectividad para permitir el paso de los bagres dorados río abajo y río arriba aún no ha sido demostrada. Todo lo contrario, los peces parecen quedar atrapados en la cuenca alta de los ríos y el viaje al estuario no vuelve a ocurrir. Los pescadores de las cuencas altas afectadas han registrado, luego de ser completados los diques, una disminución en la captura de dorados. Algo preocupante, ya que esta especie es una de las más importantes para las pesquerías comerciales de la Amazonía. Si los sistemas que permiten el paso de peces por los embalses no son mejorados y la construcción de diques continúa, la migración más larga de agua dulce podría llegar a desaparecer. 

Misterios en la vida del dorado

Aún quedan muchos misterios por resolver en la vida del dorado. No todas las poblaciones de este pez crían en la cuenca Amazónica. También existe una población en el río Orinoco, que, en Colombia por ejemplo, sube durante las temporadas de aguas altas a los ríos Arauca, Casanare, Meta y Guaviare. Sería clave estudiar esta población para ver si sus juveniles crecen en el área cercana a la desembocadura del Orinoco, de manera análoga a las poblaciones amazónicas. También sería muy interesante estudiar mejor la presencia de esta especie en los ríos de aguas negras en la Amazonía (por ejemplo los ríos Negro, Tapajós, Xingú). Aunque estos ríos más pobres en nutrientes no parecen proveer mucho alimento para poblaciones grandes de dorados, sí se ha reportado la presencia de estos peces allí. Incluso hay registros de un ejemplar joven en el río Branco, tributario del Negro, lo que abre las puertas a la posibilidad de que haya actividad reproductiva en esta cuenca también.

Pulsos y más pulsos 

Mientras los humanos nos hacemos estas preguntas, bajo el agua, los grandes peces siguen con sus viajes, como lo han hecho por millones de años. Como uno de los pulsos del continente, que se suma al de las aves que viajan todos los años desde el cono sur hacia el norte y luego de regreso; el de las aves que vienen de Norteamérica y pasan el invierno aquí; el de muchas polillas grandes y sus misteriosos ascensos a las cordilleras; el de los colibríes que suben y bajan por las montañas; el de los guácharos que crían en las montañas y bajan a alimentarse a las grandes selvas. Y muchos otros, algunos conocidos, otros que quizás algún día percibamos. Mientras los pulsos sigan, la vida, tanto en las montañas como en las llanuras, seguirá también.


Dorado - Christopher, Tania e Isabelle Luna - 2010


domingo, 6 de julio de 2025

Insectos de la Reserva Natural Cañón del Río Claro

Saltamontes (Agriacris plagiata), habitante de Río Claro

La reserva natural Cañón del Río Claro, situada en los municipios de San Francisco y Sonsón (Antioquia), es una de las áreas más interesantes, con mayor concentración de biodiversidad, y de mayor importancia para la conservación en la región del Magdalena Medio en Colombia. Su fauna de insectos es espectacular por su diversidad, por lo atractivas que son algunas especies, por la rareza de otras y por la presencia de especies endémicas.

Los hábitats selváticos, la orilla del cristalino río, las quebradas que atraviesan el bosque, los bordes y claros soleados, cada uno de estos hábitats es el hogar de insectos característicos, que contribuyen a generar esta comunidad tan variada de especies. Aquí es el hogar del caballito de diablo gigante, que semejando un pequeño helicóptero, en vuelo lento entre el juego de luces y sombras del bosque, va soltando destellos azules mientras busca telarañas para atrapar a sus tejedoras y alimentarse de ellas. De los caballitos del diablo rojos y los azules, que descansan sobre las hojas a lo largo de las quebradas. Del saltamontes de ojos anaranjados, con el cuerpo verde brillante como una esmeralda. De los saltamontes payasos, que se sientan con las patas abiertas a lado y lado del cuerpo, mientras mastican helechos. De los destellos amarillos y azules de la gran mariposa Morpho cypris mientras vuela río arriba y río abajo. De los ejércitos depredadores de hormigas legionarias, que se deslizan por la hojarasca y los troncos caídos, como si se tratara de una delgada y larguísima corriente de agua café. De las pequeñas hormigas arborícolas que plantan jardines de peperomias, bromeliáceas y orquídeas sobre sus nidos de cartón.

Estos son apenas unos poquísimos ejemplos de un mundo inmenso, a menudo oculto por su pequeña talla y nuestra falta de atención. Una recopilación de las especies que han sido identificadas hasta el momento incluye algo más de 1000 morfoespecies de 131 familias. Estas cifras convierten al Cañón del Río Claro en una de las reservas privadas con mayor riqueza en insectos en toda Colombia. Teniendo en cuenta, además, que la cifra real de especies de insectos del lugar es aún varias veces más alta. Con más exploraciones y trabajo de identificación, se puede estimar que terminarán encontrándose en ella algunos miles de especies de este grupo de invertebrados.

Las cifras confirman la importancia de la región del Río Claro para la conservación, que ya ha sido demostrada por medio de estudios de otros grupos de organismos más conocidos, como plantas vasculares, reptiles, anfibios, aves y mamíferos.

Algunos de los trabajos que se han publicado sobre insectos de la reserva incluyen el de Amarillo (1999) sobre las hormigas, Bernal y Martínez (2023) con registros de algunas polillas presentes en el lugar, Franco et al. (2019) sobre los escarabajos coprófagos y Garwood y Jaramillo (2016) sobre las mariposas de la reserva. Además, hay registros dispersos en catálogos y revisiones sobre ciertos órdenes y familias que abarcan un rango geográfico más amplio, nacional. Entre ellos los de González (2014), Ramírez (2008), Sepúlveda & Rubio (2009), Vivero et al. (2010) y Wolff et al. (2016).

Se han complementado estos registros con los realizados por mí, en numerosas visitas realizadas sobre todo entre los años 2006 y 2009. Y con las más de 14.000 observaciones de especies subidas a la plataforma Naturalista Colombia (iNaturalist), hechos por más de 500 usuarios, los cuales pueden ser consultados en el Proyecto “Biodiversidad de la cuenca del Río Claro”, creado en esta plataforma en el año 2017 para visualizar los registros hechos en esta región tan especial (https://colombia.inaturalist.org/projects/biodiversidad-de-la-cuenca-del-rio-claro?tab=observations)

Para minimizar el riesgo de incluir especies mal determinadas en Naturalista, se revisaron una a una las especies registradas, dando preferencia a aquellos registros identificados por especialistas en cada grupo de insectos; o comparando los registros con otros identificados por especialistas en otras regiones. Asegurándose en cada caso que el rango de distribución coincidiera con el de cada especie en cuestión. Y excluyendo todos los demás registros que se consideraran de identificación sospechosa o posiblemente errónea.


Especies endémicas

Saltamontes payaso (Homeomastax dereixi)

En Río Claro, los saltamontes y grillos (Orthoptera) son el grupo de insectos que muestra el mayor número de endemismos (es decir, especies de distribución restringida, que en todo el planeta habitan apenas únicamente en una pequeña región, a menudo en un único país – son especies claves para conocer y conservar). Entre ellos el saltamontes payaso Homeomastax dereixi, los saltamontes acrídidos Coscineuta trochilus y Oedalacris antennata, el romaléido Caenolampis magdalenensis y el tetigónido Macrochiton heros.

Por el contrario, con el conocimiento actual, otros grupos de insectos muestran pocas especies endémicas; destacando el insecto palo Spinocloidea armata y la mariposa Symmachia splendida.

Sin duda, el número real de insectos endémicos presente en Río Claro es mucho mayor y en la reserva debe haber decenas de especies de distribución restringida esperando ser descubiertas. Entre las morfoespecies distintivas, identificadas hasta el momento solo a nivel de género o familia, posiblemente algunas revelen, cuando se las estudie en detalle, ser nuevas especies endémicas. También cuando se hagan análisis de ADN a morfoespecies que resultan ser complejos de especies, es posible que se terminen descubriendo especies endémicas adicionales.

Podemos quedar atentos a estos nuevos descubrimientos del futuro. Como un abrebocas de estos hallazgos, a comienzos de 2025 se describió en zonas cercanas a la espectacular polilla Tigridania magdalenae, de grueso abdomen amarillo y rojo marcado con bandas negras; interesante ver si esta especie termina apareciendo en el cañón del Río Claro.


Dónde crían las especies

SUELO

En Río Claro, como en otras partes del mundo, los suelos saludables albergan enormes poblaciones de insectos que son propios de estos ambientes. Aquí se ocultan bajo la hojarasca, en túneles y entre los millones de partículas que componen este hábitat. Especies pequeñitas, como los colémbolos, que se alimentan de materia orgánica, están en la base de la cadena alimenticia. Las termitas, consumidoras de celulosa que extraen de la madera muerta y la hojarasca, y las hormigas, que suelen ser depredadoras, carroñeras u omnívoras, alcanzan sus máximas poblaciones en los ecosistemas húmedos y calurosos y, por su actividad e inmensa abundancia, son determinantes en la configuración de los ecosistemas de suelos de río Claro. Otros insectos habitantes del suelo son las larvas de varios escarabajos, que se alimentan de raíces o de materia orgánica, o que son depredadoras. También las larvas de algunas moscas, depredadoras o detritívoras. Y las larvas de las chicharras, que se alimentan de la savia de raíces.

En sitios más abiertos y bien iluminados, se establecen algunos grillos que cavan túneles. Avispas cazadoras de arañas, que también cavan madrigueras para almacenar allí a sus presas paralizadas por su veneno. Y abejas solitarias, cuyas madres solteras cabeza de familia también excavan nidos y luego los aprovisionan con néctar y polen para sus larvas.


AGUA

La presencia de agua, sea en forma de corrientes como el río y sus quebradas tributarias, sea en forma de charcas e incluso las pequeñas cantidades de líquido acumuladas en agujeros en los troncos y en las rosetas de bromeliáceas, permite que en Río Claro críen insectos que pasan su etapa larval sumergidos en ella. Estas especies son las efímeras, libélulas y caballitos del diablo, falsa machaca (Corydalus), frigáneas, plecópteros, zancudos y algunas moscas como especies de Quichuana y tábanos. Varios de estos insectos, en particular las efímeras, falsa machaca, frigáneas y plecópteros, sólo pueden existir cuando las corrientes de agua son limpias y bien oxigenadas; su abundancia en el río Claro es entonces una señal positiva, de un ambiente acuático que presenta buenas condiciones para la vida, no sólo de estos invertebrados, sino de una muy amplia gama de formas de vida.


PLANTAS

Mariposa (Colobura annulata)

Entre los herbívoros más importantes del mundo están las orugas de mariposas y polillas. Muchos grupos de estos insectos se especializan en comer plantas de ciertas familias o géneros botánicos, alimentándose solo de ellas. Otras familias y géneros de mariposas y polillas se alimentan de muchas plantas distintas, que guardan poca relación entre sí. En general, cuanto mayor es la diversidad de especies de flora de un ecosistema, mayor es la variedad de mariposas y polillas que éste puede albergar.

Entre las asociaciones planta-polilla y planta-mariposa más notables que se pueden mencionar para Río Claro están:

Arecáceas (familia de las palmas) – Sus hojas y cogollos son un alimento clave para las orugas de las mariposas Aides dysoni, Cabalus fidicula, Carystoides spp., Carystus spp., Orphe vatinius, Tromba xanthura, Antirrhea philaretes, Caerois gerdrudtus, Catoblepia xanthicles y Opsiphanes quiteria. También, posiblemente, polillas Herminodes.

Euforbiáceas (familia de la ceiba de leche, inchi y yuca) – Sus hojas son un alimento clave para las orugas de mariposas de los géneros Biblis, Catonephele, Dynamine, Ectima, Fountainea, Hamadryas, Memphis, Nessaea, Panacea y Thisbe. Así como de las polillas Coenostolopsis apicalis, Urania fulgens y Erinnyis alope

Fabáceas (familia del bejuco cadena, congolo, guamos, fríjoles, lomo de caimán y suribio) – Sus hojas y legumbres son un alimento clave para las orugas de las polillas y mariposas de los géneros Maruca, Hapigia, Hemiceras, Nycterotis, Rosema, Ascalapha, Coenipeta, Epitausa, Feigeria, Helia, Isogona, Oxidercia, Ramphia, Macaria, Adeloneivaia, Syssphinx, Astraptes, Augiades, Cecropterus, Cogia, Ectomis, Epargyreus, Phanus, Polygonus, Spicauda, Telegonus, Telemiades, Cupido, Hemiargus, Ministrymon, Panthiades, Symbiopsis, Morpho, Abaeis, Anteos, Dismorphia, Moschoneura, Phoebis, Rhabdodryas, Lasaia, Melanis y Nymphidium.

Heliconiáceas (familia de los platanillos) – Sus hojas (y a menudo las de otras plantas afines, de grandes hojas, como bijaos y plátanos) son un alimento clave para las orugas de las polillas Telchin atymnius y mariposas Calpodes, Talides, Thracides, Caligo y Pierella

Lauráceas (familia de los cominos, laureles y yumbé) – Sus hojas son un alimento clave para las orugas de polillas Nesara y de algunas mariposas, p. ej. Quadrus tetrastigma, Papilio zagreus y Archaeoprepona.

Malpigiáceas (familia del yagé) – Las hojas de lianas y árboles de esta familia son un alimento clave para las orugas de las mariposas Camptopleura auxo, Ebrietas anacreon, Gorgythion begga, Helias cama, Mylon maimus y Pheles strigosa.
Ala de la mariposa Hamadryas laodamia

Malváceas (familia de las ceibas, malaganos, peine de monos y escobas) – Sus hojas son un alimento clave para las orugas de mariposas y polillas de los géneros Eulepidotis, Titaea, Macrosoma, Anisochoria, Burnsius, Canesia, Heliopetes y Xenophanes.

Moráceas (familia de los guáimaros, higuerones, matapalos, verruga de pisco, etc.) – Sus hojas son el alimento clave para las orugas de mariposas y polillas Ornarantia, Glyphodes sibillalis, Quentalia, Correbia, Pachylia y Marpesia.

Pasifloráceas (familia de las granadillas, gulupas y maracuyá) – Sus hojas son el alimento clave para orugas de la polilla Lyces flavissima y de mariposas heliconinas (Dione, Dryadula, Dryas, Eueides, Heliconius y Philaethria).

Piperáceas (familia de los cordoncillos) – Sus hojas son el alimento clave para orugas de polillas Eois y de mariposas de los géneros Quadrus, Heraclides, Consul y Memphis.

Poáceas (familia de los pastos, gramas, carrizos y guaduas) – Sus hojas son el alimento clave de las orugas de mariposas del grupo de las Satyrinae (Argentaria, Caligo, Cissia, Hermeuptychia, Magneuptychia, Pareuptychia, Pierella, Posttaygetis, Pseudodebis, Taygetina, Taygetis, Vanima), así como algunas mariposas de la familia Hesperiidae (p. ej. Anthoptus, Callimormus, Conga, Metron, Niconiades, Nyctelius, Onophas, Panoquina, Perichares, Phanes, Remella y Vehilius).

Rubiáceas (familia de los aguadulces, barba de gallo, cafetos, cascarillos y jagua) – Sus hojas son el alimento clave para las orugas de polillas Syngamia y Xylophanes; y de mariposas Adelpha, Leucochimona, Mesosemia y Perophthalma.

Rutáceas (familia de los limones, mandarinos y tachuelos) – Sus hojas son el alimento clave para las orugas de mariposas Achlyodes, Aethilla, Camptopleura, Eantis y Heraclides.

Sapindáceas (familia de los bejucos ojo de perdiz y mestizos) – Sus hojas son el alimento clave para las orugas de mariposas Nascus phocus, Pellicia arina, Callicore lyca, Callicore pitheas, Catagramma tolima, Nica flavilla, Pyrrhogyra crameri, Temenis laothoe y Temenis pulchra.

Solanáceas (familia de los borracheros, friegaplatos, galán de noche y tomates) – Sus hojas son el alimento clave para las orugas de polillas Manduca y de mariposas Arawacus, Nisoniades, Godyris, Hypoleria, Hypothyris, Ithomia, Mechanitis, Melinaea, Napeogenes, Oleria y Thyridia.


Fulgórido (Enchophora) - camuflaje perfecto en la corteza

Al observar este listado, que lejos de pretender ser completo, muestra sólo ejemplos conocidos, resulta evidente que conservar toda la variedad de especies y formas de crecimiento (árboles, arbustos, trepadoras, epífitas, hierbas, etc.) que crecen en una selva es fundamental para poder mantener todo un conjunto completo de mariposas, polillas y otros insectos que viven en la vegetación.

Es interesante anotar que en la literatura se encuentran registros de las plantas hospederas de la mayoría de mariposas diurnas que han sido registradas en Río Claro – aunque las familias de los hespéridos, licénidos y riodínidos incluyen varias especies donde sus ciclos de vida son aún desconocidos. Las polillas, por el contrario, se conocen mucho menos – a solo cerca de la mitad de las especies identificadas en Río Claro se les conocen sus plantas hospederas.

Otros insectos que crían sobre las plantas y se alimentan de ellas son los saltamontes, insectos palo y ciertos escarabajos, especialmente los crisomélidos y curculiónidos. Algunos de los miembros más grandes de esta última familia, como Dynamis borassi, de unos 5 cm de longitud, se especializan en alimentarse de palmas, donde sus larvas excavan túneles en el área de la corona para alimentarse de los tejidos de estas plantas.

Oruga indeterminada, trepando por su hilo de seda

Algunos grupos como los escarabajos bruquinos y ciertos curculiónidos se especializan en criar dentro de frutos y semillas. Los primeros pueden considerarse entre los mayores depredadores de semillas en los ambientes boscosos tropicales.

También están los insectos chupadores de savia, la mayoría de ellos pertenecientes al orden de los hemípteros. Entre ellos destacan los grandes fulgóridos, con un camuflaje perfecto que les permite posarse desapercibidos entre los líquenes y musgos de las cortezas. Los membrácidos, con sus extrañas formas y sus interesantes costumbres familiares, donde los adultos cuidan a las crías. Los coréidos, algunos de tamaño considerable. Y los cicadélidos o chicharritas, de talla pequeñita, pero atractivos por sus increíbles diseños y colores.

Para concluir, podemos mencionar a los insectos que crían sobre la vegetación, pero no se alimentan directamente de las plantas sobre las que viven. Pueden ser especies depredadoras como las mantis, chinches asesinas, ciertas hormigas, avispas y larvas de moscas Syrphidae. También especies omnívoras como algunas hormigas, que, además de alimentarse de materia de origen animal, toman los exudados dulces de pulgones y otros insectos chupadores, recolectan néctar y se alimentan de la nutritiva cobertura que cubre algunas semillas.


HONGOS

Moscas Drosophididae bajo un hongo

Los cuerpos fructíferos de hongos basidiomicetes forman un sustrato especial para el desarrollo de ciertos insectos especializados. Por ejemplo, en ellos crecen, alimentándose de sus tejidos, larvas de escarabajos de los hongos (Erotylidae, Endomychidae); los adultos son insectos muy atractivos, con vistosos diseños de manchas y puntos y colores que incluyen amarillos, anaranjados, cafés y morados.

Otros insectos donde sus larvas crían en hongos son larvas de ciertas moscas, por ejemplo drosofílidas.

Algunas orugas de polillas de Río Claro consumen líquenes, organismos que resultan de la simbiosis entre un hongo y un alga. Entre estas polillas comedoras de líquenes están Abrochocis esperanza, Agylla, Balbura, Eudesmia lunaris, Eudesmia cf. menea y Lycomorphodes sordida.


MADERA EN DESCOMPOSICIÓN

Cada vez que muere un árbol, no es el final de la vida. De hecho, sobre la madera muerta empieza a crecer otro mundo, que no podría existir si todos los árboles siempre estuvieran perfectamente sanos. Sin este mundo de la descomposición, no habría nuevos nichos y nutrientes disponibles para que la vida continúe y la selva renazca. Entre los insectos que viven en la madera en descomposición destacan los escarabajos longicornios (cerambícidos), algunos pequeñitos, otros espectaculares por su gran talla, como Acrocinus longimanus.

De madera muerta también se alimentan las larvas de otros escarabajos, como curculiónidos, pasálidos, escarabajos rinoceronte y otros miembros de la familia Scarabaeidae. Las larvas de ciertas moscas también viven en la madera muerta, alimentándose de materia orgánica en descomposición.


OTRA MATERIA ORGÁNICA EN DESCOMPOSICIÓN (EXCREMENTOS, CADÁVERES)

Los excrementos también son alimento para insectos especializados. Por ejemplo son el lugar donde crían algunas especies de moscas. Y los escarabajos estercoleros, que en Río Claro están representados por géneros como Canthidium, Canthon, Coprophanaeus, Deltochilum, Dichotomius, Digitonthophagus (éste último exótico, originario de África y Asia), Eurysternus, Onthophagus, Phanaeus, Sulcophanaeus y Uroxys. Estos insectos, aunque su dieta nos pueda parecer poco apetitosa, hacen un trabajo esencial para que en los ecosistemas no se acumule materia en descomposición y se reciclen adecuadamente los nutrientes.

Algunos escarabajos, incluyendo especies del grupo de los estercoleros, también se alimentan de carroña. Otros importantes insectos que se alimentan de cadáveres son las moscas de las familias Calliphoridae y Sarcophagidae.


CAVIDADES

En agujeros húmedos de los troncos y rocas, así como en cuevas de mayor tamaño, viven comunidades especiales de insectos, sumergidas en un mundo de oscuridad perpetua. Como ciertas cucarachas que se alimentan del excremento de guácharos y murciélagos, así como de otra materia orgánica disponible.

En cavidades de troncos crían instalan sus nidos ciertas avispas y abejas silvestres.


INVERTEBRADOS

Hay insectos que ponen sus huevos sobre sobre otros insectos o sobre otros invertebrados. Entre ellos están los depredadores más importantes de orugas de mariposas y polillas, las avispas bracónidas, icneumónidas y calcídidas. También moscas de la familia de las taquínidas. Una vez eclosionan los huevos, las larvas penetran en su interior, alimentándose de ella mientras aún está viva; y causando en la mayoría de los casos su muerte. Tras lo cual emergen para empupar. Estos depredadores son tan importantes, de hecho, que se puede afirmar que, si no existieran, las poblaciones de orugas se saldrían de control y causarían daños muy graves en los ecosistemas, defoliando por completo las plantas de las que se alimentan.

Las familias de avispas y moscas mencionadas anteriormente también incluyen especies que son parasitoides de otros grupos de insectos, incluyendo escarabajos, moscas, abejas y otras avispas.


Insectos comunes

La polilla diurna Urania fulgens

En todos los ecosistemas, la mayoría de especies de organismos pueden considerarse relativamente escasas o difíciles de encontrar. Cuando las buscamos, la mayoría de ellas sólo las hallaremos en forma ocasional. En algunos casos incluso una única vez en nuestras vidas. Por el contrario, en todo ecosistema siempre hay un porcentaje pequeño de especies (quizás un 10 o 20% del total) que dominan por completo, por su abundancia y, a veces, su tamaño o vistosidad. El mundo de los insectos de Río Claro no es la excepción. Mientras que una inmensa variedad de insectos pasará desapercibida y no la veremos en una visita dada, unas pocas especies destacan por ser comunes y fáciles de ver. Como ejemplos de estos insectos comunes podemos mencionar los siguientes.

Megaloprepus caerulatus – Uno de los mayores miembros del grupo de las libélulas y caballitos del diablo, este espectacular insecto recorre el bosque a baja velocidad, buscando arañas para en sus telas, para alimentarse de ellas. Pone sus huevos en agujeros en los árboles, donde se acumula agua de lluvia; entre sus troncos favoritos para poner huevos están los del árbol conocido localmente como “lomo de caimán” (Platypodium elegans).

Leptonema sp. – Una de las frigáneas, insectos que pasan la mayor parte de su vida como larvas bajo el agua de corrientes limpias y bien oxigenadas. Estas larvas construyen un estuche de grava, arena y otros residuos. Así, bien protegidas, se dedican a filtrar partículas orgánicas en el agua para alimentarse.

Arawacus lincoides – Una pequeña mariposa, de veloz vuelo. Cuando se posa sobre una hoja, se la puede ver moviendo las colitas que tiene en la parte posterior de las alas traseras; así, estas colitas semejan antenas y, eventualmente, pueden desviar hacia ellas el picotazo de algún ave que intente cazarla. Como las colitas se rasgan fácilmente, dejan escapar a la mariposa, salvando su vida. Sus orugas se alimentan de plantas del género Solanum.

Megalopyge albicollis – Las orugas de esta polilla parecen una peluca de color café y son sumamente urticantes; en el campo son conocidas como “gusano pollo”. Estas orugas se alimentan de una gran variedad de plantas distintas.

Sosxetra grata – Una polilla nocturna de apariencia muy particular por los largos pelos que adornan sus patas. Está asociada con plantas de la familia del cedro y bilibil (meliáceas), de las cuales se alimentan sus orugas.

Adelpha cytherea – Una mariposa de veloz vuelo, que se posa sobre las hojas para asolearse y visita flores en la parte alta del bosque.

Anartia amathea – Una de las mariposas más comunes de Colombia, en climas calientes y templados, siempre y cuando no sean demasiado secos. Inconfundible por su patrón rojo y oscuro, marcado por puntitos blancos. Es propia de zonas abiertas, donde busca hierbas y arbustos de la familia de las acantáceas para poner sus huevos.

Callicore lyca – Esta vistosa mariposa a menudo se encuentra en el suelo, libando la arena mojada. Sus orugas se alimentan de plantas de la familia de las sapindáceas, que incluyen algunas importantes lianas del bosque.

Catagramma tolima – La parte ventral de las alas, expuesta cuando la mariposa las tiene cerradas, tiene dibujado un número “80” (o “08”, dependiendo de cómo se lea). Sus orugas, al igual que las de varias otras mariposas y polillas del bosque, se alimentan de sapindáceas, las cuales incluyen algunas importantes lianas del bosque.

Chlosyne narva – Mariposa común en bordes de caminos y áreas relativamente abiertas y soleadas, donde crecen las plantas de las que se alimentan sus orugas: hierbas de la familia de las acantáceas y amarantáceas.

Dynamine postverta – Una pequeña mariposa, de tonos azul claro brillante y veloz vuelo. En ocasiones baja a tomar líquidos en la arena húmeda. Sus orugas se alimentan de las hojas de delicados bejucos de la familia de las euforbiáceas (Dalechampia, Tragia).

Eresia emerantia – Esta mariposa naranja y negra recorre los sitios bien iluminados a lo largo de los caminos y en bordes de bosque. Sus orugas se alimentan de acantáceas.

Heliconius erato – Una bella mariposa negra y roja. Las toxinas acumuladas durante su etapa de oruga comiendo trepadoras de la familia de las pasifloras, hacen que los adultos tengan un vuelo tranquilo y no sean atacados por los depredadores.

Marpesia furcula – Mariposa con colitas en las alas posteriores, muy vistosa por su coloración con parches azules y café-naranjas. Sus orugas quizás se alimenten de plantas de la familia de las moráceas, como otras especies del género.

Morpho helenor – Una de las espectaculares mariposas de color azul reluciente que recorre los bosques de Río Claro. Entre otras plantas, sus orugas se alimentan de hojas de algunas leguminosas, como guamos y bejucos Machaerium.

Pierella luna – Una mariposa del sombreado sotobosque, donde permanece largos ratos posada inmóvil, oculta entre la hojarasca. Cuando uno camina cerca, sale en vuelo muy bajo y se posa más adelante, camuflándose de nuevo.

Heraclides thoas – La “mariposa de los naranjos”, sus orugas, camufladas de excremento de ave, se alimentan de hojas de cítricos. Los grandes adultos, negros y amarillos, se desplazan en veloz vuelo, deteniéndose a veces en algunas flores para tomar su néctar.

Rhetus periander – Mariposa muy atractiva por sus alas con colas y colores metálicos azul y rojo. Es una de las especies más frecuentes de su familia, los riodínidos, los cuales, en gran parte, incluyen muchas mariposas escasas y difíciles de encontrar. Entre los factores que pueden contribuir a su abundancia está el hecho de que las orugas de esta Rhetus pueden comer plantas de muchas familias de plantas distintas, así que no les cuesta encontrar alimento.

Synchlora gerularia – Las orugas de esta polilla verdosa son “gusanos medidores”, es decir, orugas que, para desplazarse, van estirando y encogiendo alternativamente su cuerpo. Estas orugas se alimentan de muchas plantas distintas.

Enyo ocypete – Una de las llamadas “polillas esfinge”, las cuales cumplen, durante la noche, un papel parecido al que tienen los colibríes en el día. Estas polillas, robustas, veloces y longevas, tienen la capacidad de suspenderse en vuelo frente a las flores y, con su larga lengua, toman su néctar y las polinizan. Esta especie en particular tiene una asociación con lianas de la familia de las dileniáceas y vitáceas, cuyas hojas consumen sus orugas.

Pseudosphinx tetrio – Una de las mayores polillas de Colombia, pertenece al grupo de “polillas esfinge”, de poderoso vuelo e importantes polinizadoras de flores nocturnas. En contraste con los adultos de coloración camuflada de liquen, las orugas negras con extremos rojos y bandas de color crema que atraviesan todo el cuerpo, parecen mimetizar serpientes de coral como la venenosa “rabo de ají”; quizás así consigan protección frente a los depredadores.

Urania fulgens – Una espectacular polilla diurna, sumamente atractiva por sus brillos esmeralda y las colas que adornan sus alas posteriores. Reside todo el año en la reserva, pero durante temporadas, su número puede incrementarse mucho con ejemplares que llegan migrando desde Centroamérica.

Cyclocephala amazona – Durante temporadas, los adultos de este escarabajo surgen del suelo en grandes cantidades. Durante la noche, cuando son activos, vuelan, buscan pareja y se alimentan de flores y polen, contribuyendo a la polinización de ciertas plantas. Luego del apareamiento, las hembras se entierran y ponen huevos bajo el suelo, donde sus larvas se alimentan de raíces.

Atta colombica – La hormiga arriera común en Río Claro. Ejércitos de estos insectos recorren el suelo y suben hasta el dosel del bosque, para cortar hojas, las cuales acarrean hasta su nido subterráneo. Allí, las usan como compost para el cultivo de un hongo especial, el cual constituye la dieta de toda la colonia.

Hoplomutilla sp. – Un colorido insecto que a menudo se encuentra corriendo por el suelo. Las hembras carecen de alas y parecen hormigas, pero están más emparentadas con las avispas (a pesar de su nombre común “hormigas de terciopelo”). Tienen una picadura muy dolorosa.



Literatura citada

Amarillo S., A.R. 1999. Hormigas (Hymenoptera: Formicidae) del Cañón del Río Claro (Antioquia, Colombia). pp. 88-89. En: Nates, G.P. (ed.). Resúmenes y memorias. III Encuentro IUSSI Bolivariana. Unión Internacional para el Estudio de los Insectos Sociales (IUSSI); Fondo FEN; Universidad Nacional de Colombia, Bogota.

Bernal, R. & Martínez, B. 2023. Polillas de Colombia. Guía de campo. Wildlife Conservation Society, Sociedad Antioqueña de Ornitología, Jardín Botánico del Quindío. Bogotá. 699 pp.

Franco-Galindo, L.S., Ochoa-Sáenz, D.M., Isaza-López, L.M. & Montoya-Molina, S. 2019. Listado preliminar de escarabajos coprófagos (Coleoptera: Scarabaeinae) de la Reserva Natural Cañón del Río Claro, Antioquia, Colombia. Boletín del Museo de Entomología de la Universidad del Valle 19 (1): 21-27.

Garwood, K. & Jaramillo V., J.G. 2016. Catálogo de mariposas. Cañón del río Claro. San Luis, Antioquia. Descargado en: https://www.butterflycatalogs.com/colombia-localities.html

González Mozo, L.C. 2014. Sinopsis de Membracidae (Hemiptera: Membracoidea) de Colombia, relacionados con ecosistemas agrícolas. Tesis de Maestría. Facultad de Ciencias Agrarias. Universidad Nacional de Colombia. Bogotá. 145 pp.

Ramírez-Mora, M.A. 2008. Escarabajos tigre (Coleoptera: Cicindelidae) del museo entomológico Francisco Luis Gallego: Nuevos registros para departamentos de Colombia. Revista Facultad Nacional de Agronomía Medellín 61 (1): 4302-4315.

Sepúlveda-Cano, P. & Rubio-Gómez, J.D. 2009. Especies de Dryophthorinae (Coleoptera: Curculionidae) asociadas a plátano y banano (Musa spp.) en Colombia. Acta Biológica Colombiana 14(2): 49-72.

Vivero, R.J., Muskus, C.E., Uribe, S.I., Bejarano, E.E. & Torres, C. 2010. Flebotominos (Diptera: Psychodidae) en la Reserva Natural del Cañón del Río Claro (Antioquia), Colombia. Actualidades Biológicas 32 (93): 165-171.

Wolff, M., Nihei, S.S. & de Carvalho, C.J.B. (eds.) 2016. Catalogue of the Diptera of Colombia. Zootaxa 4122 (1): 1-949.


Escarabajo (Calophaena levigata)