martes, 21 de abril de 2026

Movimientos recientes de las aves - La mirla parda

Mirla parda (Turdus grayi) en Jardín Antioquia - Feb 2021

Otra especie de ave que en los últimos años ha venido extendiéndose rápidamente en Colombia es la mirla parda (Turdus grayi). Esta mirla, de color café con un característico pico amarillo, es una de las aves urbanas comunes en Centroamérica y ha sido declarada Ave Nacional de Costa Rica, donde se la conoce como “yigüirro”. Vive en zonas arboladas y en parques, donde, igual que otras mirlas, se alimenta de frutos y baja al suelo para recoger lombrices, caracoles y otros animales pequeños.

En la guía de aves de Colombia de Hilty y Brown, publicada en el año 1986, se ve cómo hacia finales del siglo XX la especie estaba limitada al norte del país, desde La Guajira hasta el sur de Bolívar y la región de Urabá. El rango altitudinal que se menciona para la especie en aquel entonces subía hasta 300 m de elevación. En mi mente yo la tenía registrada como una especie del Caribe. Y de aquí mi sorpresa cuando en el año 2021 vi un ejemplar a 2000 m de elevación en Jardín, Antioquia. Para mí, la sorpresa fue tan grande como si hubiera visto un pelícano en la cordillera. Una vez más, mi segunda sorpresa vino del hecho de que a algunas personas con las que hablé de este avistamiento les pareció “normal”; el ave no era escasa en la región y había muchos más registros en áreas vecinas. ¿En qué momento, pensé, un ave recién llegada a una región se vuelve regular y los habitantes locales dejan de percatarse de que antes (incluso hace tan poco tiempo como unas décadas) no existía allí?

Como a mi no me parece “normal” y en vista de que no he encontrado casi nada escrito sobre la ampliación del área de distribución de esta especie en Colombia, me puse a investigar un poco sobre ella. Por los registros que existen, parece que la mirla parda empezó a extenderse desde el Caribe hacia las montañas de Antioquia desde finales del siglo XX o comienzos del XXI. Y desde hace unas dos décadas ya está establecida en las laderas de las cordilleras de este departamento, en particular aquellas que miran hacia el valle del río Cauca. En el año 2011 fue registrada en Quindío; en 2012 en Risaralda; en 2020 en Valle del Cauca (Arbeláez-Cortés et al. 2011, López-Ordóñez et al. 2013, Cárdenas et al. 2020).

En la plataforma iNaturalist los primeros registros confirmados de esta especie para los distintos departamentos muestran su avance hacia el interior del país: Antioquia, 2011; Caldas, 2014; Risaralda 2015; Quindío, 2020; Valle, 2024. Pero a pesar de los muchos registros, estos (al igual que los de eBird) deben tomarse con precaución pues la mirla parda suele ser confundida con otras especies del mismo género (por ejemplo Turdus ignobilis). Así, una multitud de registros en estas plataformas que señalan la presencia de la mirla parda en Cundinamarca no parecen tener sustento y posiblemente son confusiones con otras especies parecidas. De todas formas, la mirla parda posiblemente terminará llegando tarde o temprano a Cundinamarca, entrando aquí por la región del Magdalena Medio.

Para concluir, resulta interesante notar que, igual que con el caso de la maría mulata, la mirla parda también se está expandiendo en el extremo norte de su área de distribución, en Texas (Brush & Conway 2012). Son casos que lo dejan a uno pensando. ¿Qué tienen estas especies, en sus adaptaciones, en sus estilos de vida, que favorecen su increíble aumento y expansión de sus poblaciones, mientras que otras aves, incluso especies propias de ambientes transformados, no experimentan cambios tan notables o incluso disminuyen? Son preguntas que, si buscamos responderlas, pueden abrirnos nuevos horizontes, puntos de vista y, por supuesto, nuevas preguntas. Siempre y cuando nos animemos a buscarlas, viendo el mundo como una fuente siempre constante de sorpresas y no como algo estático o “normal”.


Literatura citada

Arbeláez-Cortés, E., Marín-Gómez, O.H., Duque-Montoya, D., Cardona-Camacho, P.J., Renjifo, L.M., Gómez, H.F. 2011. Birds, Quindío Department, Central Andes of Colombia. Check List 7 (3): 227-247.

Brush, T., Conway, M.H. 2012. Range expansion of Clay-colored Thrush (Turdus grayi) in Texas. North American Birds 65: 700-703.

Cárdenas, G., Ramírez-Mosquera, D., Eusse-González, D., Fierro-Calderón, E., Vidal-Astudillo, V., Estela, F.A. 2020. Aves del departamento del Valle del Cauca, Colombia. Biota Colombiana 21 (2): 72-87.

López-Ordóñez, J.P., Cortés-Herrera, J.O., Páez-Ortiz, C.A., González-Rojas, M.F. 2013. Nuevos registros y comentarios sobre la distribución de algunas especies de aves en los Andes Occidentales de Colombia. Ornitología Colombiana 13: 21-36.


domingo, 19 de abril de 2026

Movimientos recientes de las aves - La maría mulata

María mulata (Quiscalus mexicanus) - Macho

Cuando conocí a los 9 años de edad el mundo de las guías de campo para la identificación de las aves, quedé encantado estudiando los mapas de distribución de las especies. Me pasaba horas mirándolos y aprendiendo en qué lugares se podía encontrar cada especie. Aprendí mucho. Pero también, por repasar demasiado la misma información y por ser yo aún muy joven y no haber podido experimentar en forma directa el paso de las décadas, llegué a adquirir la falsa impresión que lo que aparecía en estos mapas era estático. El tiempo me ha mostrado lo asombrosamente equivocado que estaba. Con los años vi aves llegar a regiones donde se suponía que no debían vivir. Vi otras desapareciendo. Mientras otras especies se fueron desplazando a elevaciones progresivamente mayores. En algunos casos he podido ver cómo aves desaparecidas hace décadas de una región han estado regresando y repoblándola de nuevo.

Todo esto me ha llevado a ver ahora los mapas de distribución apenas como una fotografía de algo que está pasando en un momento dado. Lo que aparece en ellos pudo haber sido diferente hace cien años y sin duda será diferente en otros cien. Muchos de los movimientos más sorprendentes que están teniendo las aves en Colombia están ocurriendo frente a nuestras narices, pero aun así algunos están pasando casi inadvertidos y poco estudiados, incluso en círculos académicos. Resulta muy importante llamar la atención sobre ellos, ya que estos movimientos nos permiten “leer” directamente las historias de la naturaleza y del estado del mundo en el que vivimos. Espero que la mención de algunos ejemplos nos lleve a notar mejor estos cambios y a estudiarlos en más detalle. Ojalá que también lleguemos a percibir en todos estos cambios, independientemente de si nos parecen positivos o negativos, la palpitación de un mundo vivo, que nunca permanece el mismo.

Aquí, la historia de la maría mulata (Quiscalus mexicanus).


De las costas al interior

María mulata - Hembra

Confieso que las primeras veces que leí sobre esta especie hace más de 35 años en la clásica Guía de las aves de Colombia de Hilty y Brown, viendo su mapa de distribución en el país y leyendo la información que sobre ella aparecía en el libro, pensé que era un ave exclusivamente asociada con las costas marinas. Que si acaso penetraba unos pocos kilómetros al interior del continente. Cuál no sería mi sorpresa cuando en el año 2017 viajé a Ciudad de Guatemala y la vi viviendo y perfectamente adaptada aquí, lejos del mar y a una elevación de 1500 metros. Más sorprendido cuando al manifestar mi sorpresa y señalar a las personas locales que me rodeaban que me parecía un registro muy especial, me di cuenta que a ellos en cambio les parecía normal: las aves eran parte común de la avifauna urbana del lugar. Entonces me puse a estudiar. Y me di cuenta que la maría mulata no es un ave exclusiva costera. O al menos, no en la actualidad. Más bien, ha podido adaptarse y expandirse desde pantanos, manglares, estuarios, lodazales y otros humedales costeros, a una variedad de otros hábitats abiertos en campos, potreros y ciudades, especialmente en cercanías de los humanos.


Expansión desde México

Su nombre científico de Quiscalus mexicanus parece muy bien puesto: el área de distribución antigua de la maría mulata realmente estaba centrada en la costa del golfo de México. Es solo luego de la gran deforestación ocurrida en Centroamérica, especialmente en el curso del siglo XX, que esta ave ha experimentado una gran expansión en la región. En Costa Rica, hasta comienzos del siglo pasado se encontraba solo a lo largo de la costa Pacífica. Luego se fue expandiendo hacia el interior del país y ya para los años 60s del siglo XX llegó a las tierras bajas de la vertiente del Caribe.

La maría mulata también está avanzando hacia el norte. A comienzos del siglo XX se extendía solo hasta el sur de Texas. Para 1950 la especie ya había establecido en Nuevo México y Arizona. En una década más colonizó Louisiana y Oklahoma. Desde entonces ha estado viajando cada vez más al norte, donde ya anida en Nebraska e Iowa (Dinsmore & Dinsmore 1993). Ejemplares ocasionales se registran con cierta regularidad en el sur de Canadá.


Avances en Colombia

En Colombia, uno de los primeros registros que se conoce bien adentro en el país corresponde a un ejemplar colectado en 1970 en la laguna de Pedro Palo, Tena, Cundinamarca (Chaparro et al. 2018).

En los últimos 10 a 15 años, la maría mulata ha empezado a penetrar cada vez más al interior de Colombia, en un evento de expansión que parece haberse estado acelerando desde el año 2020. En particular, se ha establecido en las montañas de Antioquia. En febrero de 2026 cuando estuve visitando el municipio de Ríonegro, arriba de Medellín, pude ver que ya es un ave residente y común allí. También empieza a ser ya regular en otras poblaciones de Caldas (Manizales, La Dorada), Risaralda (Pereira), Quindío (La Tebaida), Valle (Tuluá), Cauca (Popayán) y Tolima (Ibagué). Hace unos pocos años vi mi primer ejemplar en las afueras de Bogotá, en Funza. Indudablemente la especie no se quedará quieta. Igual que su pariente, el tordo llanero (Quiscalus lugubris), se irá expandiendo a cada vez más regiones, posiblemente hasta ocupar buena parte del país, en todos los climas desde el nivel del mar hasta 3000 m de elevación. ¡Muy pronto ya no tendremos que ir a la playa para que una maría mulata se coma nuestro desayuno!


Literatura citada

Chaparro-Herrera, S., Lopera-Salazar, A., Stiles, F.G. 2018. Aves del departamento de Cundinamarca, Colombia: conocimiento, nuevos registros y vacíos de información. Biota Colombiana 19 (1): 160-188.

Dinsmore, J. & Dinsmore, S.J. 1993. Range expansion of the Great-tailed grackle in the 1900s. Journal of the Iowa Academy of Sciences 100 (2): 54-59.