lunes, 25 de mayo de 2026

Insectos de la Reserva Natural Sanguaré

Caballitos del diablo (Ischnura ramburii) en apareamiento

La reserva natural Sanguaré, situada en el municipio de San Onofre (Sucre, Colombia) alberga una diversidad de insectos muy especial, típica de la región Caribe del país. En sus casi 600 hectáreas de extensión y en un rango de elevaciones que va desde 0 hasta 40 metros sobre el nivel del mar, se han identificado hasta el momento alrededor de 470 morfoespecies de insectos, pertenecientes a 155 familias. Como suele suceder cada vez que se estudian insectos, estas cifras representan apenas una primera aproximación e incluyen sobre todo los insectos más vistosos, más grandes, más comunes, más fáciles de encontrar y de identificar. El número real de especies presente en la reserva sin duda incluye varios miles de especies, muchísimas de ellas con hábitos muy especializados, crípticas, escasas y solo identificables por especialistas, por medio de ejemplares colectados y ayudados por el uso de técnicas moleculares. Aún con estas limitaciones, las observaciones realizadas muestran la gran riqueza de insectos de Sanguaré y permiten conocer muchos rasgos interesantes sobre su vida y relaciones con otros organismos.

A la gran diversidad contribuye el hecho de que la Sanguaré alberga una gran variedad de ecosistemas, que van desde los acuáticos o anfibios como manglares, lagunas y bosques inundables, hasta los terrestres como el bosque seco tropical, sabanas y potreros, sistemas agroforestales y jardines arbolados alrededor de las casas.

Caballito de cara amarilla (Neoerythromma cultellatum)

Aquí es el hogar de insectos como la libélula verde (Erythemis vesiculosa), que al lado del agua o lejos de ella, se posa sobre las ramas de árboles y arbustos, al acecho de otros insectos (¡incluso otras libélulas!) a los cuales caza al vuelo cuando pasan cerca. Del caballito de cara amarilla (Neoerythromma cultellatum) que como un pequeño helicóptero sobrevuela, en medio del calor del día, los bordes sombreados de las lagunas. Del gran saltamonte camuflado Xyleus discoideus, que brinca a nuestro paso, sorprendiéndonos cuando caminamos por el bosque. De mariposas como Eunica malvina, que revolotea rápidamente a nuestro alrededor y se posa luego sobre una hoja cercana, mostrando los diseños como de círculos u “8”s que tiene pintados en la cara inferior de las alas. De las mariposas rechinadoras (Hamadryas), que producen un traqueteo mientras se persiguen y luego se posan cabeza abajo en las cortezas de los árboles. De las grandes y vistosas mariposas amarillas (Phoebis) que toman néctar de las flores de los jardines. De la ocasional mariposa morfo (Morpho helenor), que revolotea perezosamente por las orillas del bosque mientras estamos almorzando. De multitud de hormigas que pululan por todas partes; como las pequeñitas y negras Crematogaster, con su abdomen a la vez ancho y terminado en punta como un corazón, que se asoman por agujeros en los troncos de árboles y recorren las ramas en búsqueda de pequeñas presas y del líquido azucarado de insectos chupadores de savia, que ellas “ordeñan”.

Son apenas una pequeña muestra de los insectos que podremos apreciar en un recorrido por los espectaculares y diversos ecosistemas que alberga la reserva.

Hormigas Crematogaster sobre un aguijón de ceiba

Los primeros estudios sobre los insectos de Sanguaré han sido realizados por la reconocida entomóloga colombiana Marta Wolff. Estos han sido continuados con trabajos de grado realizados en la reserva, por ejemplo sobre insectos carroñeros y mariposas. Así como colectas realizadas durante el desarrollo de cursos de biología que han tenido lugar en la reserva, con bases de datos subidas a SiB Colombia (Cardona et al. 2022, Grisales 2004, Quan et al. 2023, Ríos 2011).

Una buena parte de las observaciones (680 registros, soportados con fotografías) realizadas para la compilación del listado actualizado de insectos de Sanguaré fueron hechas por mí, empezando con unas pocas especies registradas en noviembre de 2023 y luego con registros más sistemáticos en marzo de 2024, octubre de 2024 y julio de 2025. Todos estos registros fueron subidos a la página de especies de la Reserva Natural Sanguaré en la plataforma Naturalista Colombia (iNaturalist). Otros 203 registros adicionales, también subidos a Naturalista por otros 25 usuarios de la plataforma, fueron revisados. Entre estos, destacan especialmente 75 registros de polillas subidas por Valeria Arce y 60 registros, también de polillas, subidos por Blanca Martínez, ambos realizados en junio de 2024. Todos estos registros pueden consultarse aquí: https://colombia.inaturalist.org/projects/biodiversidad-de-la-reserva-natural-sanguare?tab=observations

Para minimizar el riesgo de incluir especies mal determinadas en Naturalista Colombia, se revisaron una a una las especies registradas, dando preferencia a aquellos registros identificados por especialistas en cada grupo de insectos; o comparando los registros con otros identificados por especialistas en otras regiones. Asegurándose en cada caso que el rango de distribución coincidiera con el de cada especie en cuestión. Y excluyendo todos los demás registros que se consideraran de identificación sospechosa o posiblemente errónea.


24 horas

Polillas Eudocima apta y Ascalapha odorata tomando jugos de marañón

Cada insecto tiene su lugar y horario en el bosque de Sanguaré. Durante la noche, escucharemos los coros de distintas especies de grillos, que dan un ambiente tan especial. Caminando y observando con atención, veremos pasar polillas en vuelo veloz, encontraremos una oruga colgando de un hilo o alimentándose de una hoja. Sobre viejos árboles huecos quizás encontremos a los grandes escarabajos tenebrios (Zaphobas sp.), cuyas larvas se alimentan del guano de los murciélagos que allí habitan. Si tenemos suerte, podremos ver alguna fruta con alguna polilla perforadora (Eudocima) posada encima, clavando su fuerte probóscide en ella y chupándola. En compañía, quizás, de alguna gran polilla bruja (Ascalapha odorata), también gran aficionada al jugo de frutas.

Alrededor de las 5:30 am, justo al amanecer, veremos cómo se activan algunos insectos diurnos, mientras los nocturnos se dirigen a sus escondites. En este momento llegan volando a la planta de verbena o rabo de alacrán (Heliotropium indicum) varias polillas diurnas, pequeñitas y de bellos colores: Pheia utica, Poliopastea auripes, Rhynchopyga flavicollis y Uranophora leucotelus; todas ellas toman néctar de esta hierba, el cual contiene alcaloides de pirrolizidina, con el fin de acumular en sus cuerpos esta sustancia química tóxica y volverse así ellas mismas incomibles para los depredadores.

Mariposa Aides dysonii tomando néctar de heliconia

A las 7 am, con el sol ya empezando a calentar, las flores de heliconia (Heliconia psittacorum) plantadas en el jardín atraen a las veloces mariposas Aides dysoni, que con su larga trompa toman su néctar. A esta hora también, en los campos y bordes de camino donde abunda la planta de arruinarrico o escoba blanca (Melochia parvifolia), las flores de esta son visitadas por abejas solitarias del género Centris.

A las 8 am ya están plenamente activas muchas de las mariposas diurnas.

Entre 9 y 11 am, los grandes abejorros carpinteros (Xylocopa) visitan con potente zumbido las flores de arruinarrico.

Luego de las 11 am y alrededor de mediodía se observa en prados a la pequeña polilla diurna Syngamia florella revoloteando con rápidos aleteos cerca del suelo, visitando flores para tomar su néctar.

Polilla diurna (Syngamia florella)

En la tarde, tipo 3 pm, he visto a una grande y bella abeja negra con una banda azul metálico en el abdomen (creo que puede ser del género Mesoplia), visitando flores de arruinarrico.

Entre 5 y 6 pm se activan las diminutas moscas de la familia Ceratopogonidae, que empiezan a picarlo a uno con insistencia, produciendo una notoria irritación. Es la hora de descansar por una hora en el cuarto para alejarse de ellas. Luego de las 6 pm vuelven los sonidos de la noche, los grillos empiezan a cantar e inicia la hora de tantos seres que se mueven en la oscuridad.


Un recorrido por el año

La Reserva natural Sanguaré está situada en una región fuertemente estacional. Durante cinco meses al año, desde diciembre hasta abril, hay una larga sequía en la cual los árboles del bosque se quedan sin hojas, la hojarasca se pone crujiente y el pasto se amarillea. En estos meses secos algunos árboles (como los polvillos y robles de la Costa) tienen floraciones espectaculares. En abril se anuncian las primeras lluvias, pero es realmente en mayo cuando empieza a llover. Entonces el bosque reverdece rápidamente, adquiriendo la apariencia de una selva exuberante. Los charcos y las lagunas se llenan de agua, aumenta la oferta de frutos. En octubre y noviembre las lluvias alcanzan su máximo, para luego caer rápidamente en diciembre, cuando la región empieza a secarse de nuevo.

Estas temporadas influyen intensamente en la composición de las especies presentes en la reserva y en su comportamiento. Muchos insectos son visibles solo durante ciertas temporadas del año, para luego desaparecer meses después, bien sea porque se han marchado o, más frecuentemente, porque aguardan la siguiente estación favorable ocultos, a menudo en forma de huevos, larvas o crisálidas, entre la hojarasca, bajo cortezas, en troncos huecos y otros refugios.

Chinches Dysdercus bimaculatus en apareamiento

Así, es en la temporada de sequía, entre febrero y abril, que puede verse el espectáculo natural de miles de larvas de una polilla del complejo Eulepidotis micca devorando las hojas tiernas de alguna gran ceiba, causando, al hacerlo, un sonido como de llovizna con todos los pedacitos de hojas y excremento que caen desde lo alto del árbol.

También es en esta misma temporada seca cuando se ven las mayores poblaciones de chinches Dysdercus bimaculatus en el suelo bajo los árboles de camajón (Sterculia apetala), tanto adultos apareándose, como ejércitos de ninfas en distintas etapas de desarrollo, alimentándose de la capa oleaginosa que recubre las semillas de este árbol (evento que fue muy bien descrito para la zona de Turbaco por Fajardo, 2013).

En mayo, con el inicio de las lluvias, surgen grandes poblaciones de insectos. Tanto así que, para los habitantes locales, este mes es conocido como el “mes de la mosca”. Dicen ellos que hay tanto mango caído en el suelo, que todo se llena de moscas. Y que estos son los meses donde hay más “plaga”.

En junio se encuentran abundantes cuerpos fructíferos de hongos en el bosque. Es un buen mes para buscar en ellos a los insectos especializados en vivir en las setas, como los pequeños escarabajos endomíquidos y erotílidos y moscas drosofílidas.

Desde finales de la temporada lluviosa y comienzos de la seca, entre noviembre y enero, es cuando más se ven, encima de los arbolitos cultivados de azuceno o frangipán (Plumeria rubra), las vistosas orugas de la gran polilla Pseudosphinx tetrio, las cuales están marcadas como si imitaran a una venenosa coral “rabo de ají”: con bandas crema alrededor de su cuerpo y la cabeza y extremo posterior de color rojo.

Son apenas unos pocos ejemplos que muestran los cambios que pueden tener las comunidades de insectos a lo largo del año. De modo que para poder apreciar la increíble diversidad de especies que tienen los ecosistemas del Caribe colombiano, tenemos que vivir allí. ¡O volver muchas veces, en diferentes temporadas!


Especies endémicas

Hasta el momento se han identificado dos especies endémicas de Colombia en Sanguaré: el insecto palo Pseudophasma menius y la hormiga Pogonomyrmex mayri. Sin duda, cuando se puedan identificar en forma más precisa muchas otras especies de la reserva, se hallarán más especies exclusivas de Colombia presentes en el lugar.


Dónde crían las especies

SUELO

Avispa de la arena (Bicyrtes variegatus)

Los suelos son ecosistemas enteros, repletos de especies, y en ellos los insectos forman comunidades muy importantes. La hojarasca y otra materia orgánica que se deposita y descompone aquí es consumida por animales como termitas, colémbolos, cucarachas y larvas de ciertas moscas. Bajo tierra, larvas de cucarrones o escarabajos consumen materia orgánica y raíces de plantas. También bajo tierra, ninfas de chicharras clavan su pico en raíces, de las que extraen savia para alimentarse.

Poblaciones inmensas de estos y otros invertebrados detritívoros y herbívoros atraen, por supuesto, a numerosos depredadores, que los consumen. De lejos, el grupo más importante de depredadores en el suelo son las hormigas. 

Una hormiga con una dieta distinta a las demás es la hormiga arriera o cortahojas (Acromyrmex). Ejércitos de estas hormigas llevan al gran nido situado bajo tierra enormes cantidades de hojas cortadas de todo tipo de plantas, desde grandes árboles hasta hierbas. Allí, las compostan en cámaras especiales y sobre esta materia orgánica crían un hongo especial, que es el único alimento de toda la colonia. Estas hormigas, a pesar de los daños que pueden causar a la agricultura, también mejoran mucho los suelos degradados, aflojándolos con sus excavaciones y llenándolos de abono, por lo que en últimas su presencia es benéfica para los ecosistemas nativos.

Trampas en forma de cráter de hormigas león (Myrmeleontidae)

El suelo también es un lugar de cría para insectos que cavan en él sus galerías e instalan allí sus nidos, aprovisionándolos de alimento. Como abejas solitarias; avispas cazadoras de arañas; y otras como la avispa de la arena (Bicyrtes variegatus) que captura y paraliza chinches con el veneno de su aguijón y los almacena para que sus larvas los consuman; y la avispa cazadora de larvas de escarabajos (Dielis).

En sitios secos y arenosos, por ejemplo alrededor de las casas, a orillas de las vías y cerca de la playa, es muy interesante observar centenares de pequeñas depresiones circulares en el terreno, como si fueran cráteres en miniatura. Son las trampas hechas por las larvas de “hormigas león” (Myrmeleontidae). Cuando una hormiga o algún otro pequeño insecto cae en una de ellas e intenta salir, los granos de arena que hace rodar hasta el fondo del embudo alertan a su constructora, una larva de hormiga león enterrada en el suelo en el centro del mini cráter. Entonces, la larva de hormiga león “bombardea” a su presa con chorros de arena, haciéndola perder el equilibrio y caer al fondo de la trampa, donde la agarra con sus grandes mandíbulas y la arrastra a las profundidades, donde la devora. Son dramas de la vida que suceden en todo momento a nuestros pies y que, si somos observadores, podemos apreciar agachándonos un rato y mirando qué ocurre en el suelo.


AGUA

Libélula verde (Erythemis vesiculosa)

Sanguaré, rico en lagunas, también alberga poblaciones numerosas de insectos acuáticos. Entre ellos las libélulas y caballitos del diablo que, en su etapa juvenil, son feroces ninfas que viven en el agua dulce y son depredadoras de otros pequeños animales. La especie más abundante de este grupo en la reserva es el caballito del diablo Ischnura ramburii, que una vez adulta se aleja del agua y permanece posado sobre la vegetación a baja altura, volando para atrapar pequeños insectos. Centenares de ejemplares de este caballito del diablo pueden encontrarse juntos a baja altura, en los bordes donde la vegetación se encuentra con la playa, donde salen a volar a nuestro paso. Otra especie fácil de ver en la reserva es la libélula verde (Erythemis vesiculosa) que también de adulta se aleja del agua y se la observa posada sobre la vegetación de matorrales y árboles dispersos en potreros. También libélulas que posiblemente sean migratorias, que aparecen en grupos que revolotean a varios metros de altura del suelo en horas calurosas del día.

En el agua crían zancudos (Culicidae) y moscas quironómidas, cuyas larvas son filtradoras de organismos pequeñísimos como bacterias, protozoos y algas. Estas larvas son un alimento importante para muchos animales acuáticos. Aparte de las larvas de libélulas y caballitos del diablo mencionadas antes, otros depredadores acuáticos incluyen escarabajos acuáticos (Hydrophilidae) y las grandes chinches acuáticas (Belostomatidae). Encima de la superficie del agua caminan los “patinadores” (Gerridae) que son depredadores de insectos que caen al agua.

Un hábitat asociado al agua es la vegetación flotante de las lagunas. Aquí se encuentran dos especies de polillas muy interesantes. Una de ellas Samea multiplicalis, cuyas orugas se alimentan de plantas como taruya o buchón (Pontederia), lechuga de agua (Pistia) y helechos flotantes (Azolla, Salvinia). La otra, Elophila gyralis, cuyas orugas barrenan los pecíolos de los lirios de agua (Nymphaea).


PLANTAS

La bella Adelpha iphiclus, cuyas orugas se alimentan de rubiáceas

El mundo vegetal constituye uno de los sitios de cría más importantes para muchos insectos. Entre los herbívoros que más destacan están las orugas de multitud de mariposas y polillas. Hay ciertas especies que solo se alimentan de unas pocas plantas relacionadas cercanamente entre sí; a estas especies se las denomina oligófagas. Otras especies de orugas, por el contrario, pueden comer una gran variedad de plantas no estrechamente emparentadas; estas son conocidas como polífagas.

Ejemplos de familias de plantas presentes en Sanguaré y las orugas que atraen incluyen:


Apocináceas (familia de los bejucos lechosos, copa de oro y florón o azuceno). De plantas de esta familia se desarrollan orugas de algunas mariposas (Danaus, Mechanitis polymnia) y de ciertas polillas esfíngidas (Callionima, Erinnyis crameri, Phryxus caicus, Pseudosphinx tetrio).

Euforbiáceas (familia de la ceiba de leche, ñipi-ñipi y yuca). De plantas de esta familia se alimentan orugas de mariposas como las rechinadoras (Hamadryas), Dynamine postverta, Eunica malvina, Fountainea, Hypna clytemnestra, Memphis y Mestria hersilia; también polillas como Phoenicoprocta.

Mariposa (Eunica malvina)

Fabáceas (familia de los bichos, campanos, fríjoles, matarratón, orejeros y trupillos). De plantas de esta familia se alimentan muchas especies de orugas, incluyendo las de las mariposas amarillas (Phoebis), Cogia calchas y Melanis electron; y las de polillas crámbidas (Maruca), erébidas (Ascalapha odorata, Azeta rhodogaster, Coenipeta bibitrix, Epitausa coppryi, Lesmone, Melipotis, Metria subrosea, Utetheisa ornatrix, Zale obsita), notodóntidas (Hapigiodes, Nycterotis) y satúrnidas (Syssphinx).

Malpigiáceas (familia de los mantecos y noro). De plantas de esta familia se alimentan orugas de algunas mariposas (Chiothion, Sostrata) y polillas (Lepidodes limbulata).

Malváceas (familia del camajón, ceibas, guásimo, escobas, majagua y tolúa). De plantas de esta familia se alimentan orugas de mariposas (Antigonus erosus, Burnsius, Heliopetes) y polillas (Lirimiris lignitecta y especies de los complejos Truncaptera truncata y Eulepidotis micca).

Moráceas (familia de los guáimaros, higuerones, copeyes, suanes y matapalos). De plantas de esta familia se alimentan orugas como Ammalo helops, Colla rhodope, Hemerophila arcigera, Ornarantia amphiodesma y Tortyra. Orugas de Azochis gripusalis barrenan sus ramitas.

Rubiáceas (familia de la jagua, mariangolas y noni). De plantas de esta familia se alimentan orugas de mariposas del género Adelpha y polillas como Pyrausta, Samea, Syngamia, Aellopos y Xylophanes.

Sapindáceas (familia del mamón y los bejucos ojo de venado y bejuco de fuego). De plantas de esta familia se alimentan orugas de algunas mariposas (Nica flavilla) y polillas (Elasmia schausi, Lepasta bractea, Neophisma tropicalis).


Saltamontes (Xyleus discoideus)

Otros insectos comedores de plantas y que crían sobre ellas incluyen saltamontes (p. ej. Abracris flavolineata, Amblytropidia, Omalotettix obliquus, Schistocerca, Xyleus discoideus, Proscopiidae), ciertos escarabajos (p. ej. Curculionidae, Chrysomelidae – incluyendo los Bruchinae que son importantes consumidores de semillas) y larvas de ciertas moscas (p. ej. Cecidomyiidae, Tephritidae). También hay que añadir a la lista de herbívoros a muchos chupadores de savia, por ejemplo cigarritas (Cicadellidae), insectos espina (Membracidae), grajos (Pentatomidae) y los grandes y bellos chinches de la familia Coreidae (p. ej. Hypselonotus fulvus, Hypselonotus interruptus, el complejo Leptoglossus stigma, Melucha quatrivittis y Spartocera), los cuales pueden tomar savia o también jugo de los frutos y semillas.

Por último, podemos mencionar a los insectos que crían sobre la vegetación pero no se alimentan de plantas, sino que más bien son depredadoras: por ejemplo mantis, chinches asesinas, ciertas hormigas, avispas y larvas de moscas Syrphidae.


HONGOS

Moscas Drosophilidae sobre un hongo

Estos son un sitio de cría muy especial para ciertos grupos de insectos que, de hecho, rara vez se encuentran lejos de ellos. Especialmente para escarabajos de las familias Endomychidae y Erotylidae cuyas larvas y adultos suelen encontrarse donde hay troncos u otra materia vegetal en descomposición, donde se alimentan de los hongos que allí crecen.

En hongos también crían pequeñas moscas de la familia Drosphilidae.


MADERA EN DESCOMPOSICIÓN

La madera en descomposición, en forma de ramas y troncos muertos en pie o ya caídos en el suelo, es uno de los elementos claves de un bosque natural y saludable. Es completamente indispensable como sitio de cría y como alimento para larvas de multitud de especies de insectos. Los que, a su vez, alimentan a otros invertebrados y a animales como lagartos, ranas, pájaros carpinteros, monos, etc. 

Escarabajo longicornio (posiblemente Colobothea)

Entre las larvas que crecen en madera muerta destacan las de muchas especies de escarabajos, por ejemplo escarabajos longicornios (Cerambycidae), familia que en Sanguaré incluye especies tan espectaculares como Macrodontia cervicornis, uno de los mayores del mundo, de hasta 16 cm de longitud, incluyendo sus grandes mandíbulas.

Otros escarabajos que crían entre la madera muerta incluyen, por ejemplo, representantes de las familias Scarabaeidae (p. ej. Macraspis, Pelidnota, Phileurus, Strategus), Brentidae, Eucnemidae, Passalidae, etc.


OTRA MATERIA ORGÁNICA EN DESCOMPOSICIÓN (EXCREMENTOS, CADÁVERES)

Mosca de la carne (Lucilia)

El grupo de insectos que más usa estos sustratos en descomposición para criar es el de las moscas. En cadáveres por ejemplo, especies de Calliphoridae (Chloroprocta, Chrysomyia, Lucilia) y Sarcophagidae (incluyendo la gran mosca Peckia). También se alimentan de cadáveres los escarabajos de la familia Dermestidae.

Alimentándose de excrementos están las larvas de diversas moscas como Calliphoridae, Muscidae, Sarcophagidae y Sepsidae. Uno de los grupos más vistosos de insectos que se alimentan en excrementos de mamíferos son los escarabajos estercoleros (p. ej. Dichotomius, Onthophagus).

En materia vegetal en descomposición (incluyendo ramitas, hojas, flores, frutos) cría una amplia variedad de moscas (por ejemplo de las familias Drosophilidae, Richardiidae, Stratiomyidae, etc.)


CAVIDADES

Escarabajo tenebrio (Zophobas sp.)

En el interior de agujeros en rocas y troncos de árboles se encuentran ciertos insectos adaptados a vivir ocultos en la oscuridad. Entre ellos están las cucarachas, que incluyen especies tan vistosas como las grandes Blaberus sp., así como otras de menor tamaño.

Una especie muy interesante asociada a agujeros en troncos muertos donde anidan colonias de murciélagos es el gran escarabajo tenebrio (Zophobas sp.), cuyas larvas viven entre el guano de los mamíferos, alimentándose de él. En la noche, es posible ver a los adultos parados en la corteza del árbol que les sirve de hogar y sitio de cría.

En cavidades de troncos crían algunas especies de abejas y avispas.


INVERTEBRADOS

Avispa parasitoide (Chalcididae)

Las larvas de insectos parasitoides se desarrollan en el interior del cuerpo otros invertebrados, a los que van devorando por dentro, usualmente causando su muerte. Suena a película de terror, pero es gracias a este tipo de controladores naturales que las poblaciones de orugas y otros insectos que devoran la vegetación se mantienen bajo control. Sin ellas, las plantas serían devoradas y el balance natural de los ecosistemas correría peligro. Entre los parasitoides más importantes se cuentan avispas (que aún no han sido estudiadas en Sanguaré, pero con toda probabilidad incluyen aquí representantes de las diversas familias Braconidae e Ichneumonidae). También se pueden mencionar aquí las diminutas avispas del grupo de los calcidoideos, algunas de las cuales se especializan en atacar huevos de insectos, de los cuales se alimentan.

Otro grupo muy importante de insectos parasitoides son ciertas moscas, especialmente de la familia Tachinidae, que, dependiendo de las especies, atacan orugas, larvas de escarabajos, o también ninfas de grillos y chinches.


Insectos comunes

Chinche asesina (Apiomerus lanipes) con su presa

Algunos ejemplos de insectos que es frecuente encontrar en Sanguaré, junto a algunos datos interesantes sobre su vida siguen a continuación.

Apiomerus lanipes – Una de las así llamadas “chinches asesinas”, su dramático nombre no indica que sea en modo alguna peligrosa para los seres humanos. Más bien, se debe a que es un insecto depredador, que permanece al acecho, inmóvil entre la vegetación. Cuando un insecto se posa cerca de ella, la chinche lo agarra con sus patas y le clava su pico, inyectándole una saliva letal, que licúa el interior de su presa. Luego, procede a tomarse el contenido.

Hypselonotus fulvus – Esta bonita chinche parece como si tuviera puesto un chaleco tejido de colores naranja, crema y negro. Al igual que otros miembros de su familia, se alimenta de una dieta líquida clavando su pico en ciertas plantas para tomar su savia; y en frutos, para tomar sus jugos.

Heliconius erato – Esta bella mariposa negra con una banda roja en cada ala anterior revolotea en forma tranquila, con aleteos poco profundos, desde temprano en la mañana. Frecuenta sitios algo sombreados en claros y bordes de bosque y le gusta visitar las flores de venturosa (Lantana) en el jardín de mariposas. Pone sus huevos en trepadoras de la familia del maracuyá (pasifloráceas), que son las únicas hojas de las que se alimentan sus orugas.

Syngamia florella – Esta polilla diurna pequeñita, atractiva por su coloración naranja y negra, se observa volando con rápidos aleteos muy cerca del suelo en campos abiertos, donde visita flores de algunas hierbas para tomar su néctar. Pone sus huevos en plantas de la familia de las rubiáceas, por ejemplo especies de Spermacoce.

Escarabajo (Griburius sulcipennis)

Griburius sulcipennis – Al caminar por el bosque de pronto vemos un pequeño escarabajo llegando en un corto vuelo o posado entre la vegetación. Al acercarnos a mirarlo en detalle, vemos su atractivo diseño que combina negro y rojo. Tanto los adultos como las larvas se alimentan de hojas de plantas. La especie pertenece a un grupo conocido como los escarabajos de estuche, porque las larvas construyen con sus propios excrementos un refugio que, en forma análoga a una concha de caracol, les sirve de protección y en el cual terminan pasando también su etapa de crisálida, antes de convertirse en adultas.

Dielis sp. – Esta interesante avispa solitaria tiene un modo muy particular de criar a su descendencia. La hembra busca larvas de escarabajos, a las que paraliza con su aguijón. Encima de cada una pone un huevo; al emerger, la larva de la avispa se alimenta de la larva del escarabajo. En Sanguaré es fácil observar a las avispas adultas visitando flores de escoba blanca (Melochia parvifolia).

Polistes myersi – Bajo las hojas de algunas plantas podemos ver los pequeños nidos de esta avispa, conformados por celdas hexagonales. Los adultos los construyen masticando madera y mezclándola con su saliva, con lo que logran una especie de papel o cartón. Luego de poner los huevos, las larvas son alimentadas con orugas y otros insectos que cazan las avispas adultas. Como son grandes cazadoras, cumplen un papel muy importante en los ecosistemas como controladoras de plagas.

Abeja de las orquídeas (Euglossa) libando flor de verbena

Euglossa sp. – Como si fueran joyas voladoras, estos insectos, conocidos como abejas de las orquídeas, son de los más emblemáticos de las regiones tropicales de Centro y Sudamérica. Los machos recolectan perfumes en cortezas de árboles, excrementos de animales y ciertas flores, incluyendo orquídeas, de las cuales son polinizadores esenciales. Estos perfumes les sirven luego para atraer a las hembras. En Sanguaré es fácil verlas desde temprano en la mañana, tomando néctar de flores de verbenas y lantanas en el jardín de mariposas.

Trigona fulviventris – Una de las así llamadas “abejas sin aguijón” o meliponas. Esta especie, común en la región andina y el norte del país, es fácil de reconocer por su abdomen de color amarillo. Vive en colonias en nidos construidos en una cavidad en el suelo o en la base de un tronco. En general es tranquila y es una muy importante polinizadora de una amplia variedad de flores presentes en los ecosistemas de clima cálido y templado de Colombia.

Las feroces hormigas Eciton burchellii

Eciton burchellii – Las conocidas hormigas “rondas”, que marchan en ejércitos inmensos, recorriendo la hojarasca del bosque como si fueran un río interminable. Son hormigas nómadas, que no construyen un hormiguero, sino que van cambiando constantemente de lugar. Los “soldados” son notablemente más grandes que el resto de hormigas que hay en las filas, destacando por su gran cabeza blanca y poderosas mandíbulas. A su paso, los ejércitos de esta especie van devorando cualquier animal que no puede huir, incluyendo todo tipo de arañas, insectos, otros invertebrados e incluso algunos vertebrados.

Taurhynchus sp. – Esta robusta mosca es una poderosa depredadora. Se posa sobre la vegetación y espera a que pase volando algún otro insecto, quizás una abeja u otra mosca. Entonces, en veloz vuelo, se lanza sobre ella y la agarra en vuelo. Luego, con su pico, le inyecta su saliva que contiene toxinas y a la vez disuelve el interior de su presa. Tras lo cual consume el líquido resultante.

Mosca Taurhynchus sp.

Ptecticus testaceus. Esta bella mosca de ojos con brillo azulado se encuentra ampliamente distribuida por las regiones tropicales de Centro y Sudamérica. Pone sus huevos en frutos en descomposición, de los que se alimentan sus larvas (por ejemplo, en mangos caídos en el suelo). Los adultos se alimentan de néctar de algunas flores.

Toxomerus sp. – Una mosca que tiene la capacidad de mantenerse suspendida en el aire como un helicóptero. Vuela cerca del suelo en prados y jardines bien soleados, donde visita una amplia variedad de flores de pequeño tamaño, incluyendo las de muchas plantas arvenses. Sus larvas viven entre las plantas, donde se alimentan de pulgones, contribuyendo así al control de plagas.


Literatura citada

Cardona-Duque, J., Flórez-V, C., Idárraga, M., Bota-Sierra, C.A., Alzate-Basto, L.E., Quan-Young, L.I., 2022 Libélulas (Odonata) de la Reserva Natural Sanguaré recolectadas en el marco de los cursos de Zoología y Ecología de Poblaciones de la Universidad CES. Base de datos en el SiB Colombia: URL: https://ipt.biodiversidad.co/sib/resource?r=odonata_sanguare2022_uces&request_locale=es

Fajardo Gutiérrez, F. 2013. Interacción entre las semillas de Sterculia apetala (Jacq.) H. Karst y hemípteros del género Dysdercus en el Jardín Botánico Guillermo Piñeres de Cartagena. Tesis de posgrado, Biología. Departamento de Biología, Facultad de Ciencias, Universidad Nacional de Colombia, Bogotá. 94 pp.

Grisales, D. 2004. Estudio de la sucesión de insectos carroñeros en bosque seco tropical, Reserva Natural Sanguaré, Sucre-Colombia. Trabajo de Grado, Instituto de Biología, Facultad de Ciencias Exactas y Naturales, Universidad de Antioquia. Medellín.

Quan Young, L.I., Cardona Duque, J., Vélez Naranjo, M.C., Alzate Basto, L. E., Ossa Yepes, M., Ramírez Henao, A.P., Agudelo Zapata, M.C., Restrepo Cortes, E. 2023. Curso Zoología - Universidad CES. Base de datos en el SiB Colombia. URL: https://ipt.biodiversidad.co/permisos/resource?r=zoologia_informe_17

Ríos Marín, L.I. 2011. Riqueza y diversidad de las mariposas diurnas (Papilionoidea y Hesperoidea) en un Bosque seco tropical (Sucre, Colombia). Trabajo de grado, Instituto de Biología, Facultad de Ciencias Exactas y Naturales, Universidad de Antioquia. Medellín.


Gorgojo de trompa corta (Naupactini) - Un herbívoro muy común en Sanguaré



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