lunes, 21 de enero de 2013

Una guía para restaurar los ecosistemas de Colombia – El Magdalena Medio

Bosque húmedo tropical en Río Claro, Antioquia
Si usted es un propietario de una finca o un conservacionista que quiere emprender un proyecto de restauración de los bosques y de la fauna silvestre, es un buen punto iniciar conociendo su área. Antes de restaurar algo, hay que preguntarse: ¿Cómo eran los antiguos ecosistemas que había en esta región? ¿Qué especies de plantas y animales vivían aquí? ¿Cuáles siguen existiendo todavía? ¿Cuáles son las especies endémicas (exclusivas) de la región? ¿Cuáles especies están más amenazadas de extinción? Si voy a iniciar la creación de corredores de bosque en un terreno completamente despejado ¿cuáles son las especies de flora más adecuadas que debería plantar?

Colombia es un país tan variado que la respuesta a cada una de estas preguntas es diferente dependiendo de la región. Aquí damos inicio a una serie de artículos que traen la información básica para cada una de estas áreas.

 

El Magdalena Medio o Nechí

Ganadería y bosques en Río Manso, Caldas
Iniciamos con el Magdalena Medio, región que cubre las llanuras a ambos lados del río Magdalena, desde el sur de Bolívar y Cesar hasta Honda,  y se extiende por las laderas colindantes de los Andes hasta unos 1000 m de elevación. Desde el punto de vista biológico, el Magdalena Medio hace parte del distrito biogeográfico de Nechí y forma una unidad que se extiende por las cuencas altas de los ríos San Jorge y Sinú, en los departamentos de Sucre y Córdoba. Casi toda esta región estuvo cubierta antiguamente por bosques tropicales, de húmedos a muy húmedos. Estos bosques constituían las selvas más accesibles desde las principales ciudades de Colombia. Y por su biodiversidad podían ser considerados una especie de “Amazonas” del centro del país. Hasta hace poco tiempo estas selvas estaban llenas de animales emblemáticos como los jaguares, caimanes y águilas arpías. Ahora es poco lo que queda de ellas; la mayor parte ha sido talada y reemplazada por potreros para la ganadería. De todos modos, en las fincas todavía quedan muchos árboles grandes y algunos restos de bosques. Animales medianos y pequeños todavía son abundantes y pueden ser protegidos.

 

Biodiversidad

Cresta de gallo (Warszewiczia coccinea)
La biodiversidad nativa del Magdalena Medio es impresionante. Se puede estimar la presencia de unas 150 especies de mamíferos, 630 especies de aves, 120 especies de reptiles, 50 especies de anfibios, 120 especies de peces y unas 4000 especies de plantas vasculares (plantas con semilla y helechos). A modo de comparación, Alemania, con un área 6 veces mayor que el distrito biogeográfico de Nechí, tiene una biodiversidad que incluye menos de 100 especies de mamíferos, poco más de 500 especies de aves, 14 especies de reptiles, 20 especies de anfibios y 2700 especies de plantas vasculares.

 

Endemismo

Amalophyllon macrophyllum, endémica de Antioquia
Muchas especies de plantas y animales viven sólo en la región del Magdalena Medio y no se encuentran en ningún otro lado del mundo. Éstas son las especies prioritarias para la conservación. Si la gente de la región no las cuida ¿quién más en el mundo podrá hacerlo? Entre las especies endémicas más notables se cuentan el tití gris (Saguinus lecopus) y cuatro especies de aves: el torito dorsiblanco (Capito hypoleucus), el carpintero bonito (Melanerpes pulcher), el atrapamoscas antioqueño (Phylloscartes lanyoni) y el habia ceniza (Habia gutturalis). También son endémicas muy especiales la salamandra Bolitoglossa lozanoi y la rana Hyla phantasmagoria.
 
Entre las plantas exclusivas de la región se cuentan árboles como el yumbé (Caryodaphnopsis cogolloi), laureles (Licaria clarensis, Rhodostemonodaphne antioquensis), papo de monte (Compsoneura claroensis), mamoncillo silvestre (Melicoccus antioquensis), marfil (Isidodendron tripterocarpum), y diversos anones de monte (Cremastosperma magdalenae, Cymbopetalus sanchezii, Duguetia colombiana, Pseudoxandra sclerocarpa). Trepadoras como la Mandevilla antioquiana, Pteropepon oleiferum y Adelobotrys antioquiensis. Arbustos como la Aphelandra tetroicia. Palmas como Aiphanes leiostachys, Attalea nucifera, Astrocaryum triandrum, Chamaedorea ricardoi, Geonoma chlamydostachys, Geonoma rivalis y Wettinia hirsuta. Platanillos como la Heliconia laxa, Heliconia lentiginosa, Heliconia rigida y Heliconia sanctae-theresae. Aráceas como el Anthurium chrysolithos. Bromeliáceas como la Pitcairnia alversonii y Pitcairnia fluvialis. Orquídeas como Epidendrum mutisii y Masdevallia pescadoensis. Y varias hierbas de la familia de la violeta africana (gesneriáceas): Amalophyllon macrophyllum, Cremospermopsis cestroides, Cremospermopsis parviflora, Gasteranthus anomalus, Nautilocalyx antioquensis y Nautilocalyx bracteatus.

 

¿Cuáles son las especies más amenazadas?

Jaguar (Panthera onca) - C. Burnett - 2006
En el área hay 17 especies de mamíferos que han sido catalogados como amenazados. Los más notables son la danta (Tapirus terrestris columbianus, CR), la tatabra o pecarí de labios blancos (Tayassu pecari, VU), el “tigre” o jaguar (Panthera onca centralis, VU), la nutria (Lontra longicaudis, VU), el manatí (Trichechus manatus, EN), y varias especies de monos: tití gris (Saguinus leucopus, EN), tití cabeciblanco (Saguinus oedipus, CR), mico de noche (Aotus griseimembra, VU), marimonda del Magdalena (Ateles hybridus, CR) y churuco (Lagothrix lagotricha, VU). 21 especies de aves han sido catalogadas como amenazadas, incluyendo varios paujiles y pavas de monte (p. ej. Crax alberti, CR, Pauxi pauxi, EN), el chavarrí (Chauna chavaria, NT), el águila arpía (Harpia harpyja, NT), varias guacamayas y loros (p. ej. Ara militaris, VU, Pyrilia pyrilia, NT) y algunas endémicas como el torito dorsiblanco (Capito hypoleucus, VU) y el atrapamoscas antioqueño (Phylloscartes lanyoni, EN). Entre los reptiles, destacan como amenazados el caimán aguja (Crocodylus acutus, CR) y las tortugas de río (Podocnemis lewyana, EN) y morrocoy (Chelonoidis carbonaria, CR). Entre los anfibios amenazados se cuenta una salamandra endémica del Magdalena Medio, la Bolitoglossa lozanoi (VU); y la rana Hyla phantasmagoria (CR). Entre los peces amenazados destacan el pataló (Ichthyoelephas longirostris, EN), el bocachico (Prochilodus magdalenae, CR), picuda (Salminus affinis, VU) y bagre rayado (Pseudoplatystoma fasciatum, EN).

La flora también presenta varias especies amenazadas; por ejemplo, entre los árboles maderables, carreto (Aspidosperma polyneuron, EN), cagüí (Caryocar amygdaliferum, VU), garcero (Licania arborea, EN), sapán (Clathrotropis brunnea, EN), comino (Aniba perutilis, CR), yumbé (Caryodaphnopsis cogolloi, CR), abarco (Cariniana pyriformis, CR), carrá (Huberodendron patinoi, VU), caoba (Swietenia macrophylla, CR), cedro (Cedrela odorata, EN) y marfil (Isidodendron tripterocarpum, VU).

Es muy importante conocer y proteger estas especies. Conservarlas significa usualmente conservar su hábitat; si esto se logra hacer exitosamente, se pueden llegar a salvar centenares de otras especies de plantas y de animales que comparten su hogar con las especies amenazadas.

 

¿Cuál era la flora de los antiguos bosques?

Río Claro, Antioquia
Aquí damos una muestra de las especies cuya presencia y abundancia indican bosques de edad avanzada. Entre sus árboles se encuentran varias de las mejores maderas de la región y muchas especies amenazadas. Para propagar estas especies hay que plantarlas en lugares donde se den dos condiciones: que haya sombra de otras plantas y que el suelo esté cubierto de hojarasca (no de pasto).

ÁRBOLES: Combo (Aspidosperma megalocarpon), guayabillos (Terminalia amazonia, T. oblonga), cagüíes (Caryocar amygdaliferum, C. glabrum), amargo (Vatairea sp.), garcero (Licania arborea), bálsamo (Myroxylon balsamum), sapán (Clathrotropis brunnea), tamarindos de monte (Dialium guianense, Uribea tamarindoides), cocos u ollas de mono (Couratari guianensis, Eschweilera antioquensis, E. coriacea, E. microcalyx, E. pittieri, E. sessilis, Lecythis ampla), guáimaros (Brosimum alicastrum, B. guianense, B. lactescens, B. utile), lecheros (Clarisia biflora, C. racemosa), sotos o sangretoros (Virola flexuosa,V. macrocarpa, V. sebifera), caimos o mediacaros (Pouteria glomerata, P. guianensis, P. multiflora, P. subrotata, P. torta). PALMOIDES: Amargo (Welfia regia), guatinajo (Astrocaryum triandrum), mamarrón (Attalea cohune), mangué (Attalea nucifera), palma de vino (Attalea butyracea), maquenque (Oenocarpus minor), milpesos (Oenocarpus bataua), nolí (Elaeis oleifera), palmiche, asaí (Euterpe precatoria), palmillas (Geonoma spp.), tagua (Phytelephas macrocarpa), zancona (Socratea exorrhiza), ARBUSTOS: Cafetos de monte (Palicourea spp., Psychotria spp.). TREPADORAS: Philodendron spp., Monstera spp. HIERBAS: Selaginella spp., helechos (Adiantum, Cnemidaria, Danaea, Tectaria, Thelypteris, Trichomanes, etc.), anturios (Anthurium spp.), Caladium lindenii, Dieffenbachia parlatorei, mapaná (Dracontium spruceanum). EPÍFITAS: Helechos (Asplenium, Campyloneurum, Microgramma, Pecluma, Phlebodium, Serpocaulon), cactus (Disocactus, Epiphyllum), cardos (Aechmea, Guzmania, Tillandsia, Vriesea), orquídeas (Epidendrum, Maxillaria, Cattleya, Coryanthes, Gongora, Sobralia, etc.), Peperomia spp.

 

¿Cuáles especies plantar?

Chingalé (Jacaranda copaia)
Las especies de flora de bosque maduro mencionadas en el párrafo anterior suelen ser inadecuadas para la restauración de un terreno completamente abierto, pues, cuando son juveniles, no están adaptadas a resistir una plena exposición al sol, al viento y a la lluvia. En cambio, hay una serie de especies de plantas pioneras muy bien adaptadas a la plena exposición y que crecen rápidamente. Éstas son las especies ideales para iniciar la restauración de un bosque variado y lleno de biodiversidad. Cuando ya son grandes (a los 10 o 20 años), se van estableciendo bajo su sombra especies más lentas, propias de una vegetación más madura. Entre las principales pioneras de la región se cuentan:

ÁRBOLES: Riñón, tambor (Ochoterenaea colombiana), ciruelo, jobo (Spondias mombin), pategallina (Schefflera morototoni), chingalé (Jacaranda copaia), caco melote, perillo (Schizolobium parahyba), guamos (Inga spp.), carates o puntas de lanza (Vismia spp.), balso (Ochroma pyramidale), guácimo colorado, malagano (Luehea seemannii), papayote (Cochlospermum orinocense), tabaquillos (Aegiphila spp.), pacó (Cespedesia spathulata), yarumos (Cecropia insignis, Cecropia peltata). ARBUSTOS: Mortiños (Clidemia spp.), cordoncillos (Piper spp.). HIERBAS: Rascaderas (Xanthosoma spp.), iraca (Carludovica palmata), platanillos (Heliconia spp.), bihaos (Calathea spp.)

También son adecuados para plantar en una zona abierta algunas especies adicionales como la palma de vino (Attalea butyracea), abarco (Cariniana pyriformis), ceiba (Ceiba pentandra), guayacanes o polvillos (Tabebuia spp.) y guayacanes hobos o balaustres (Centrolobium paraense, Centrolobium yavizanum).

3 comentarios:

  1. Hola Mateo, interesante y completa tu entrada, me ha encantado.
    ¿que arboles incluirías en una Guía para los llanos?

    Saludos

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    1. Aquí está el artículo de los llanos, publicado hace algo más de dos años: http://biodiversidadyconservacion.blogspot.com.co/2013/10/una-guia-para-restaurar-los-ecosistemas.html

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  2. Hola Mateo, creo que es la síntesis más completa y técnicamente impecable de Magdalena Medio. Sobretodo por toda la información de la flora, que difícilmente se encuentra congruentemente en otros textos.
    Muchísimas gracias...

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