jueves, 6 de septiembre de 2012

Bosques secos en el altiplano

La ilusión de humedad

Bosque seco de clima frío - Tabio, Cundinamarca
Resulta muy interesante mirar en los mapas del clima y de la vegetación de Colombia cuáles son las zonas más secas del país. Entre estas zonas secas aparece la Guajira y otras áreas de la región Caribe; también valles interandinos como los del alto Cauca y alto Magdalena. Ninguna sorpresa hasta ahora. ¿Y qué más encontramos? ¿Cuáles son las otras regiones secas de Colombia? Nada más ni nada menos que las elevadas montañas del sur del país (Nariño). Y los alrededores de Bogotá y Tunja. Muchas personas se sorprenden al oír que la Sabana de Bogotá está situada en una región seca. ¿Cómo puede ser seca, si llueve a cada rato, si es tan verde? La verdad es que, aunque el cielo a menudo esté nublado, aunque haya temporadas muy lluviosas, éstas son seguidas luego por temporadas y años donde falta el agua. La precipitación promedio en el sur de la capital y en muchos municipios de la Sabana es de apenas unos 600 a 800 mm al año, lo suficiente para que la vegetación crezca hasta formar bosques bajos y densos, pero no para que esta vegetación califique de húmeda. Parte de la impresión de humedad que causa el altiplano cundiboyacense se debe a que éste ha sido llenado de plantas exóticas traídas de otras partes del mundo. Así, el verde pasto kikuyo, originario de África, ha reemplazado a las macollas amarillentas de los pastos nativos. Los altos eucaliptos, acacias, pinos y urapanes, importados de países como Australia, México y China, nos hacen olvidar que los bosques nativos originales a menudo no eran más que matorrales densos y espinosos, muy bien adaptados a las heladas y las sequías.

 

Una vegetación incomprendida

Hojas gruesas y pequeñas del mortiño (Hesperomeles goudotiana)
Los bosques secos de clima frío han sido menos publicitados que otros ecosistemas colombianos como los páramos y los bosques de niebla. Esto ha hecho que, a pesar de que crezcan a nuestro lado, sean poco conocidos y comprendidos por el público en general. Muchas personas no ven en ellos más que una especie de “maleza” opaca, una vegetación subdesarrollada y deforme. No se reconocen sus especies únicas, ni su singular adaptación milenaria a la dureza del clima del altiplano. Incluso los amantes de los árboles nativos, soñando con brumosos bosques de niebla, con árboles elevados, con follajes exuberantes, desconocen esta vegetación que crece a su alrededor y tratan de reemplazarla con yarumos, sangregados, sietecueros y otros árboles propios de bosques más húmedos (muchos de los cuales, claro está, mueren con la primera helada). Así, no es de extrañar que los bosques secos de clima frío sean cada vez más escasos y tengan que replegarse a las laderas más retiradas de las montañas.

 

Plantas y animales especiales

Cactus de clima frío (Wigginsia vorweckiana)
Cuando se recorren los bosques secos que pueblan los cerros de Chía, Tenjo, Sopó, Suesca, Chiquinquirá, Villa de Leyva y otros municipios del altiplano cundiboyacense se descubren muchas similitudes en su flora. Los bosques secos de la cordillera Oriental están poblados por muchas plantas que crecen en ellos de manera preferencial o exclusiva. Algunas de las plantas más típicas de estos bosques son el corono (Xylosma spiculifera) y el arrayán (Myrcianthes leucoxyla), ambos especies que se extienden hasta los Andes de Venezuela. También hay numerosas especies endémicas como el tuno esmeraldo (Miconia squamulosa), mortiño (Hesperomeles goudotiana), gurrumay (Condalia thomasiana), uche (Prunus buxifolia), tominejero (Palicourea lineariflora), cardón (Puya bicolor), cabezona (Calea peruviana), carrasposo (Chromolaena bullata) y varias especies de salvias (Salvia amethystina, Salvia bogotensis, etc.) En algunas de las regiones más secas crecen cactus como Opuntia schumannii y Wigginsia vorweckiana. Entre los árboles más grandes del bosque seco de clima frío se cuentan los robles (Quercus humboldtii), que se desarrollan en partes de Boyacá; y los cedros (Cedrela montana) que son más típicos de Cundinamarca.
La rana endémica Dendropsophus labialis

Los bosques secos del altiplano también albergan su fauna particular. Entre las especies endémicas que podemos encontrar en ellos se cuentan el chamicero (Synallaxis subpudica), pequeña ave con la cola larga y puntiaguda y el plumaje opaco. También se encuentran aquí la rana Dendropsophus labialis y la inofensiva serpiente tierrera (Atractus crassicaudatus).

1 comentario:

  1. Me parece muy interesante este blog. ¿Por que no sembrar bosques secos, que tienen menor requerimiento de agua y ademas especies interesantes ?

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